SoftBank y otros nuevos mecenas de la FIFA pueden perder el partido

Planean dos nuevos torneos mundiales de fútbol, uno de clubes y otro de selecciones

Sergio Ramos (Real Madrid) levanta la última Liga de Campeones.
Sergio Ramos (Real Madrid) levanta la última Liga de Campeones.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, está preparando una paga de 25.000 millones de dólares para el organismo rector del fútbol y los mejores jugadores. Pero sus patrocinadores solo recuperarán su dinero en la prórroga, si lo hacen.

Casi todos los 5.700 millones de ingresos que la FIFA espera generar en el actual ciclo de cuatro años provienen del Mundial. El plan es completarlo con una renovada Copa Mundial de Clubes. Además, se crearía una Liga de Naciones.

Tiene lógica. La última Copa del Mundo de Clubes, que enfrentó al Real Madrid con equipos pequeños de otros continentes, generó unos miserables ingresos de 37 millones. Compárese con la Liga de Campeones, que recauda unos 2.500 millones.

Una Copa Mundial de Clubes más grande, con más estrellas y más partidos, podría ser tan lucrativa como la europea. Y unas ligas oficiales entre selecciones atraerían más aficionados que los actuales amistosos.

El problema es el dinero de los premios. Ahí entran SoftBank, el grupo tecnológico japonés, e inversores privados de China, Arabia Saudí y EE UU. Han prometido aportar 25.000 millones en 12 años a partir de 2021 para financiar los nuevos torneos, según el FT.

Los inversores suscribirán unos 3.000 millones en ingresos por cada Copa Mundial de Clubes y 2.000 millones por cada ciclo de la Liga de Naciones, según Associated Press. Eso significa que solo empezarán a obtener beneficios si la Copa de Clubes genera más ingresos que la última Liga de Campeones y el torneo de naciones consigue nuevas fuentes de ingresos o aleja a los espectadores de otras competiciones.

Es un riesgo enorme. Las cadenas tradicionales están perdiendo terreno frente a Netflix o Amazon. Y montar partidos en mercados de rápido crecimiento como China e India puede ayudar, pero los aficionados no están acostumbrados a pagar un ojo de la cara por ver fútbol en vivo.

El plan de Infantino puede fracasar: la votación sobre los nuevos torneos se ha pospuesto hasta después del Mundial, y las ligas europeas se oponen. Pero si sigue adelante, SoftBank y sus compañeros correrán con todo el riesgo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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