El coste de negociar con criptodivisas cae de 31 a 1,7 dólares desde inicios de año

El blockchain abre la puerta a nuevos negocios pero es más caro cuanto más volumen mueve

La falta de regulación empuja a las firmas españolas a emitir criptoactivos en Gibraltar o Suiza

Monedas simuladas de Bitcoin sobre billetes de dólar.
Monedas simuladas de Bitcoin sobre billetes de dólar.

La tecnología de cadena de bloques, o blockchain, que permite registrar el valor y las transacciones de un activo digital con la garantía de que su huella está respaldada en miles de ordenadores de todo el planeta, supone una revolución tecnológica que ha permitido crear las primeras monedas virtuales, como el bitcoin, y pronto permitirá titulizar cualquier bien o servicio en la red. La falta de regulación y la actual ineficiencia económica del modelo son, sin embargo, sus dos principales retos, según se deriva del informe “Criptomonedas: Evolución y tendencias”, publicado este miércoles por el observatorio financiero de Funcas en colaboración con la consultora especializada Finnovating.

Así, el documento refleja que “el coste medio de las transacciones de las 10 criptomonedas principales se ha reducido notablemente”, pasando de 31 dólares el 1 de enero de 2018 a 1,07 dólares en la actualidad. “Esto se debe a que cuantas más transacciones es produzcan, mayor colapsada estará la red y mayor será el coste a aceptar o ejecutar una transacción”, explica el documento, lo que refleja que, paradójicamente, cuanta más aceptación tenga la operativa en criptomonedas, más cara será.

Fuentes del sector ilustran que, para abaratar al máximo los costes, las firmas que intermedian están buscando financiación en Qatar, comprando decenas de miles de equipos en China e instalándolos en Noruega, con costes energéticos más baratos y temperaturas bajas (puesto que estos procesadores se colapsan al superar los 30 grados de temperatura).

De otra parte, el análisis revela que buena parte de las 29 emisiones de criptoactivos para financiarse (ICOs) impulsadas por compañías españolas por valor de unos 200 millones de euros se han constituido en Gibraltar, Suiza o Singapur, ante la “incertidumbre” regulatoria que impera en España. Una situación que se repite a nivel comunitario a la espera de que el regulador de los mercados europeo (ESMA) establezca un criterio.

De momento, muchas firmas han desechado la idea de emitir participaciones empresariales en forma de criptoactivos, porque su consideración de securities les obliga a cumplir los mismos requisitos que en una salida a Bolsa. La mayoría de quienes entran en el mercado lo están haciendo con títulos en forma de utilities, cuyo colateral son servicios, a menudo por definir.

“Nuestro país tiene que hacer una apuesta más digital. España sigue atrasada en la actividad económica y financiera de lo intangible”, expuso el director de Estudios Financieros de Funcas, y catedrático de Economía, Santiago Carbó.

De momento, el país apenas recoge el 2% de transacciones internacionales de criptomonedas (con un valor total de 223.568 millones de dólares en el mercado a cierre de marzo)  y alberga el 1% de los nodos (ordenadores de registro) de la principal, el bitcoin.

Desde Funcas y Finnovating coinciden en señalar que la tecnología blockchain “abre un nuevo océano azul de oportunidades”. La posibilidad de titulizar digitalmente todo tipo de activos permitirá desde comercializar participaciones de una vivienda a derechos de un jugador de fútbol, por poner dos ejemplos, o para los salarios de un trabajador al minuto, ilustra Rodrigo García de la Cruz, responasble de Finnovating. 

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