La estabilidad y las empresas deben ser claves en la política del nuevo Gobierno

Frenar o revertir las reformas en marcha, como la laboral, sería un grave error

El nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ganado el cargo con una moción de censura presentada bajo el título de la estabilidad y con cuatro ejes básicos: la lucha contra la corrupción y el impulso de la regeneración democrática, la apertura del diálogo con el nuevo Gobierno de Cataluña en pos de la normalidad institucional, el desarrollo de la agenda social y el avance en las políticas medioambientales. Y todo ello con unos Presupuestos Generales para 2018 elaborados por el Gobierno saliente de Mariano Rajoy. El esquema general del no-programa de Sánchez es asumible por sentido común, otra cosa es que la sopa de letras en que ha encontrado el apoyo a su censura, más allá de lograr la salida de Rajoy, le vaya a asegurar la deseada estabilidad.

Solo garantizando esa estabilidad, política, institucional, social y legislativa, por no hablar de la seguridad jurídica, se podrá consolidar la recuperación económica y del empleo en marcha. En caso contrario, se quebraría la siempre delicada credibilidad de los inversores y la falta de confianza arrojaría indeseables consecuencias.

Los empresarios advierten de que, pese al buen ritmo de crecimiento y creación de empleo, a la economía española le acechan riesgos evidentes, como la elevada deuda, y ello debe obligar al nuevo Gobierno a mantener el rigor presupuestario y los objetivos de déficit, lejos de peligrosas tentaciones de gasto. Las reformas deben continuar para robustecer el crecimiento. Revertir las que están en marcha, como la laboral, sería un grave error. Basta para ello analizar objetivamente su papel en la salida de la crisis y la recuperación del empleo. Otra cosa es que quepan correcciones para evitar abusos en la temporalidad o el descuelgue de convenios.

Del mismo modo, se espera del PP una oposición responsable. Su amenaza de ayer de enmendar los Presupuestos en el Senado, se entiende que para castigar al PNV, no apunta en la buena dirección.

La modernización de la economía y la mejora de la productividad y la competitividad de las empresas es un objetivo ineludible para que España no pierda su protagonismo como una de las economías de la UE con mayor crecimiento.

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