Las mejores piscinas son las naturales

En España abundan estos tesoros regados por aguas cristalinas

Se encuentran en entornos naturales de gran valor

Lagunas de Ruidera
Lagunas de Ruidera, en Ciudad Real. Getty Images

La playa es, sin duda, la protagonista del verano, pero no es ni mucho menos el único lugar para refrescarse en los calurosos días estivales. Al borde del océano, en lo alto de una montaña, en grutas o pequeñas cavidades que han horadado la lava... Las piscinas naturales que forman manantiales, ríos y, también en ocasiones, el agua del mar son una refrescante alternativa que permite disfrutar del baño en paisajes naturales de belleza incomparable.

En España abundan estos pequeños tesoros regados por aguas cristalinas en forma de gargantas, pozas, represas o lagunas. La que sigue es una pequeña selección.

El Hierro es un ejemplo de sostenibilidad. Con un modelo turístico basado en el respeto a la naturaleza y con un litoral prácticamente virgen, la isla más pequeña del archipiélago ofrece uno de los paisajes más singulares de Canarias. Bosques, volcanes, enigmáticos lagartos gigantes, pueblos encantadores… y zonas de baño, como el Charco Azul, una piscina natural formada por el propio oleaje del mar, que hacen de El Hierro un lugar único.

Charco Azul
Charco Azul, en la isla de El Hierro. Getty Images

Resultado de las múltiples y caprichosas formas que ha ido dejando la lava, este rincón entrañable obsequia con baños placenteros en sus aguas azul turquesa a quienes se acercan a él. Se encuentra a resguardo de la fuerza del océano y protegido del sol y del viento por una pequeña cavidad. Además de un buen baño, lo más espectacular de este lugar reside en su paisaje.

Pero la costa escarpada de El Hierro está repleta de enclaves, que representan como pocos los caprichos de la naturaleza, para tomar un baño especial.

También en el municipio de La Frontera, en la costa de El Golfo, se encuentra La Maceta, una serie de piscinas naturales, más urbanizadas, con zonas para tomar el sol, duchas, sombrillas, chiringuito playero y, claro está, las piscinas de agua de mar donde darse un relajante chapuzón. Es un mirador al infinito.

Las vistas sobre los cercanos Roques de Salmor, un tesoro natural, refugio de aves marinas y del lagarto gigante, y los riscos de la Fuga de Gorreta, dos de los paisajes más espectaculares de la isla, son inolvidables.

Cambiamos de isla pero sin salir del archipiélago. En el norte de Tenerife se encuentra El Caletón, un conjunto de piscinas naturales fruto de la erupción, en 1706, del volcán de Trevejo, que sepultó el puerto y formó de manera caprichosa el brazo de mar conocido como El Caletón con distintos charcos. Se ubica en el término de Garachico, que antes de la erupción fue el principal puerto de la isla. Fundada a finales del siglo XV por un banquero genovés, Garachico posee un rico patrimonio arquitectónico de los siglos XVI y XVII muy bien conservado.

El Caletón
El Caletón, en Tenerife. Thinkstock

A los pies de Gredos

Situada en la provincia de Cáceres, en el valle del Jerte, entre la vertiente noroeste de la sierra de Tormantos, la vertiente suroeste de la sierra de Gredos y el río Jerte, la reserva natural Garganta de los Infiernos acoge sorprendentes saltos de agua y cascadas, así como las marmitas gigantes de la zona conocida como Los Pilones. Lo que hace especial esta garganta, que forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura, es el gran número de pozas que se suceden a lo largo de varios kilómetros.

Cascadas del Algar
Cascadas del Algar, en Alicante. Thinkstock

Se puede visitar en cualquier época del año. Cada estación tiene su encanto. En los meses de otoño, invierno y primavera es cuando mayor caudal llevan los ríos y arroyos; en otoño podemos encontrar magníficos paisajes salpicados de ocres y verdes, sobre todo en las zonas de castañar; en primavera tiene lugar la floración de los cerezos en el valle del Jerte y la flora y fauna de la garganta despierta del letargo invernal, y en verano es la época perfecta para darse un baño en las frescas (heladas) pozas de la zona de Los Pilones.

Alicante y playa van unidos, pero el interior de la provincia guarda bellísimos parajes naturales, como Las Fuentes del Algar, una refrescante alternativa a la abarrotada costa alicantina donde disfrutar de cascadas y manantiales de aguas cristalinas en un paraje natural muy bien conservado. Se puede hacer un recorrido de 1,5 kilómetros a lo largo del cauce del río Algar.

Gulpiyuri
Gulpiyuri, en Asturias. Thinkstock

Otra atractiva opción es la playa de Gulpiyuri (Asturias) un rincón escondido entre la costa de Llanes y de Ribadesella de unos 50 metros de longitud. El agua del mar penetra través de un túnel que discurre entre las rocas. Declarada Monumento Natural, en este singular escenario nada parece indicar que el mar Cantábrico se encuentre al otro lado del acantilado.

En la meseta

En plena Mancha, en la provincia de Ciudad Real, las Lagunas de Ruidera conforman un extenso oasis en medio de los campos de Montiel, considerado como uno de los espacios húmedos más bellos de la Península Ibérica.

Don Quijote pasó cerca de aquí, concretamente por la cueva de Montesinos, que se puede visitar. Un guía narra las aventuras de Alonso Quijano en este paraje.

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