La guadaña de Sewing en Deutsche Bank tiene que llegar más lejos

El despido de 7.000 empleados podría acabar perjudicando a las partes más rentables del negocio de banca de inversión

Logotipo de Deutsche Bank en su sede, en Fráncfort (Alemania).
Logotipo de Deutsche Bank en su sede, en Fráncfort (Alemania).

Christian Sewing, CEO de Deutsche Bank, está cumpliendo con su mandato de ser audaz. Planea despedir al menos a 7.000 empleados, incluyendo una reducción de un cuarto en renta variable, pero podría acabar perjudicando a las partes más rentables del negocio de banca de inversión.

Es totalmente comprensible que las acciones afronten el mayor recorte. Los ingresos tanto en trading como en originación en esa parte del negocio han caído un 40% desde 2015. En el mejor de los casos, genera bajos rendimientos. Y se trata de un negocio no fundamental.

La suerte de Sewing es que su decisión de recortar unos 50.000 millones en apalancamiento para financiación institucional –hedge funds y gestores de activos– llega justo cuando los datos de Coalition sobre bancos de inversión en su conjunto muestran un aumento interanual de los ingresos de un quinto en el primer trimestre. Es combustible para los que sostienen que no es solo la mezcla de negocios de Deutsche lo que está fallando, sino la calidad subyacente de su personal.

Es poco probable que más despidos levanten la moral. Sus rivales señalan la acumulación de currículums de Deutsche en sus escritorios y afirman que los mejores talentos pueden irse a la competencia, especialmente a firmas estadounidenses.

Más importante es qué impacto tendrán los recortes en otros negocios más rentables de Deutsche. Ser una ventanilla única para las grandes empresas, como pretende Sewing, significa ofrecer una gama de servicios, renta variable incluida, que ayuda a generar ingresos para otras partes de la franquicia.

Las consecuencias de los recortes podría llevar a una disminución de los ingresos del grupo a largo plazo, aunque si Sewing demuestra que puede recortar costes más rápido de lo que caen los ingresos, habrá tenido éxito donde fracasó John Cryan. UBS estima que los últimos recortes deberían generar unos 1.000 millones en ahorros anuales. Sobre la base de costes de 2017, 23.800 millones, Deutsche necesita recortar otro millón para alcanzar su objetivo de 22.000 millones a finales del próximo año. La guadaña tiene que llegar más lejos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

 

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