Sony demuestra su amor por los contenidos (de EMI)

El precio parece alto, pero la industria musical está reviviendo gracias a Spotify y Apple

Kenichiro Yoshida, presidente y CEO de Sony, ayer en Tokio, presentando su plan de negocio con EMI.
Kenichiro Yoshida, presidente y CEO de Sony, ayer en Tokio, presentando su plan de negocio con EMI.

Sony está demostrando a todo volumen su amor por los contenidos. Ayer dijo que compraría el control mayoritario de EMI Music. Estrecha así el cerco sobre un catálogo de dos millones de canciones que va de Queen a Kanye West, y el acuerdo, por 4.800 millones de dólares, no deja lugar a dudas sobre la confianza del nuevo jefe, Kenichiro Yoshida, en la recuperación de la industria.

Es una coda alentadora para la triste balada de EMI, el venerable sello británico. Su compra en 2007 por parte del inversor Guy Hands fracasó durante la crisis, y por el auge de la piratería digital. Citigroup tomó el control, y lo vendió en 2011-12 en dos partes, separando el negocio de música grabada de los derechos de las composiciones y las letras.

Estos últimos los vendió a un colorido consorcio, que unió a Sony, entonces financieramente mucho más débil que ahora, con un variopinto grupo de inversores, incluyendo los herederos de Michael Jackson; la estatal Mubadala, de Abu Dhabi; el magnate del cine David Geffen; Blackstone; y Jho Low, financiero conocido por el escándalo del fondo malayo 1MDB.

Ahora Sony pagará 1.900 millones para comprar sus participaciones a Mubadala y varios otros, elevando su participación del 30% al 90%. Otros pagos elevan el desembolso total en efectivo en otros 400 millones. Incluyendo la deuda, Sony dice que el valor del blanco es de 4.750 millones.

Esto equivale a más de 19 veces el ebitda –249 millones–, ajustado por extraordinarios. El múltiplo parece impactante, cuando el año pasado las operaciones en el sector de medios y entretenimiento promediaron 14 veces el ebitda.

Sin embargo, la industria de la música está reviviendo, gracias a Spotify y Apple Music, entre otros. UBS prevé que las ventas para los editores provenientes de servicios de streaming de pago podrían pasar de 700 millones de dólares en 2017 a 3.600 millones en 2026. Es un cambio de rumbo notable en su suerte.

Esto también concuerda perfectamente con el interés de Yoshida por la propiedad intelectual, y por tener ingresos estables y recurrentes. Es un negocio que Sony ya conoce a fondo. Y la compra impide que rivales como Warner Music amplíen sus propios catálogos. Así que es un movimiento ruidoso, pero no del todo desafinado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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