Inditex impulsa la presencia de tejidos reciclados en Oysho y Zara

Estos materiales estarán en el 50% de las prendas de Oysho cuando acabe 2018

La etiqueta Join Life agrupa este tipo de productos

Una tienda de Oysho en Solna, Suecia.
Una tienda de Oysho en Solna, Suecia.

La sostenibilidad es ya un objetivo obligatorio para las empresas fabricantes de cualquier bien de consumo masivo. Si las compañías de bebidas buscan fórmulas para minimizar la presencia de azúcares en sus productos, o los lineales de los supermercados se llenan cada vez más con productos denominados bio, a las compañías textiles les toca crear prendas con tejidos que no castiguen el entorno medioambiental y los recursos naturales.

Marcas como Ecoalf, que produce sus prendas a partir de tejidos procedentes del reciclaje de residuos, pusieron las primeras piedras en ese camino, al que, de un tiempo a esta parte, se han ido sumando los grandes fabricantes del sector. Incluida Inditex, la número uno a nivel global del textil, que en 2015 puso en marcha el programa Closing the loop (cerrar el círculo, en castellano) para impulsar la reutilización y reciclaje de productos textiles.

Un proyecto que comienza a alcanzar velocidad de crucero en la producción de prendas sostenibles. El grupo con base en Arteixo (A Coruña) confía en que, cuando acabe este año, la mitad de las prendas de su marca especializada en ropa interior femenina ­Oysho lleven en su producción alguno de los tejidos sostenibles con los que ya trabaja la empresa. En la actualidad, el porcentaje de utilización de estos materiales se sitúa en el entorno del 35% de las prendas, las cuales se agrupan bajo la etiqueta Join Life para diferenciarlas del resto de productos.

Una etiqueta que también llega a otras de las cadenas de moda que tiene el grupo, como Zara, Massimo Dutti, Bershka o Pull & Bear, aunque es Oysho la que más está acelerando en su implementación. En su caso, la primera colección fabricada con materiales respetuosos con el medio ambiente, en concreto con algodón orgánico, se denominó Weare the Change, y se lanzó al mercado en la temporada de primavera-verano de 2016.

En el caso de la firma enseña de Inditex, Zara, el grupo detalló en su memoria anual del ejercicio 2016 que durante ese año puso a la venta 42,3 millones de artículos con la etiqueta Join Life, lo que equivalía a algo más del 5% de la colección de la firma en ese periodo. En la actualidad el porcentaje se sitúa entre el 10% y el 15%. Desde Inditex defienden que no se trata de un proyecto de responsabilidad social corporativa, sino de una iniciativa que continuarán extendiendo a sus procesos de fabricación.

El grupo textil ha instalado contenedores de recogida de ropa usada en cerca de 600 tiendas y llegará a 2.000 en 2020. A través de su reciclaje y mezcladas con fibras puras, esos tejidos pueden ser utilizados para nuevas prendas. Además, la compañía trabaja en la actualidad con distintas materias primas y tejidos sostenibles. Por ejemplo, el algodón orgánico, cultivado con fertilizantes y pesticidas naturales; o el poliéster reciclado, fabricado a partir de botellas de plástico o redes de pesca usadas.

Asimismo, está asociado con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para la investigación en nuevas fibras textiles, y con la empresa austriaca Lenxing ha desarrollado la Refibra Lyocell, obtenida a partir del algodón sobrante de Inditex y de madera de bosques gestionados desde un principio de sostenibilidad.

Impacto directo en las emisiones

Greenpeace. En 2016, la ONG Greenpeace puso en marcha la iniciativa Detox Catwalk, con el fin de impulsar la eliminación total de sustancias químicas peligrosas de la producción de productos textiles para el año 2020, además de la erradicación de compuestos como los polifluorocarbonos, que contienen elementos tóxicos. Según analizó Greenpeace, solo tres grupos textiles están en condiciones de cumplir esos objetivos: Inditex, Benetton y H&M.

Más producción. El acortamiento de las colecciones de ropa está llevando a que su uso se acorte y, por tanto, se conviertan en desechos de una forma más rápida. Según la propia Greenpeace, cada año se fabrican 100.000 millones de prendas, y subiendo. En base a sus cálculos, doblar la vida útil de las prendas de uno a dos años reduciría en un 24% las emisiones contaminantes.

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