Sabadell y Caixabank lideran la caída de la morosidad en el primer trimestre

La redujeron un 20% y un 13,5%, respectivamente

Los recortes se producen en casi todas las entidades, al compás del desendeudamiento de familias y empresas y de las mejoras económica y del empleo

Banca
Banco de España.

Sabadell y CaixaBank han sido las entidades financieras españolas que más mejoraron su tasa de morosidad en el primer trimestre de 2018 dentro del grupo de las más grandes, ya que la redujeron un 20% y un 13,5%, respectivamente. De esta forma, el porcentaje de impagados en Sabadell era del 6% a cierre de marzo y del 5,8% en CaixaBank, en ambos casos por debajo de la media del sector, que en febrero se situaba en el 7,8%, según los últimos datos publicados por el Banco de España.

Los recortes en la morosidad se producen trimestre a trimestre en casi todas las entidades, al compás del desendeudamiento de familias y empresas y de las mejoras económica y del empleo, aunque en esta ocasión la excepción fue el Santander, cuya morosidad aumentó más del 20%, hasta el 6,3%, debido a la integración del Banco Popular.

Según un informe de la consultora Neovantas, las cuentas del primer trimestre consolidan la tendencia positiva de la mayoría de indicadores en este comienzo de año con la ayuda del crecimiento económico del país, si bien se suavizará en el periodo 2018-2020.

La gran banca española -Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankia y Bankinter- obtuvo un beneficio neto conjunto de 4.729 millones de euros en el primer trimestre de 2018, que representó un incremento interanual del 18 %, ya con el Banco Popular integrado en el grupo que preside Ana Botín.

Los ingresos se contaron entre los puntos fuertes de estas cuentas, en particular los que reportaron las comisiones que pagan los clientes, que sumaron 2.300 millones de euros en el trimestre, un 14,5 % más que un año antes, lo que les ayudó a elevar los ingresos puramente bancarios hasta los 6.820 millones, un 8 % más.

A pesar de los mínimos históricos del euríbor, el margen de intereses agregado de estos seis bancos aumentó un 5,2 % en comparación interanual y alcanzó los 4.522 millones, lo que unido al aumento de las comisiones explica el repunte de los ingresos recurrentes del sector, añade el informe. 

Las entidades han buscado nuevas vías de ingresos y la política de comisiones ha ido cambiando desde principios de 2017, pero no solo en las más tradicionales, sino también en las que cobran por la comercialización y la gestión de un amplio abanico de productos. 

Otro de los parámetros en los que la banca ha flojeado más con la crisis es la rentabilidad, aunque en los últimos trimestres se nota una mejora gradual que en esta ocasión se extiende a casi todas las grandes entidades, especialmente el Banco Santander. La entidad cerró marzo con una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) del 8,7%, fruto de una mejora del 23,7%, gracias a la integración del Popular y a los buenos resultados obtenidos en países como Brasil o España.

A continuación, se situó Bankinter, con un ROE del 13,6%, el mejor de este grupo, tras un incremento del 9,5%.  

En el extremo opuesto se encuentran Bankia, cuya rentabilidad sobre recursos propios empeoró este trimestre un 24%, por la integración de BMN, y CaixaBank, que la redujo un 5,3%.

Por último, la solvencia de este grupo de entidades entendida como el colchón de capital de que disponen, ha empeorado en casi todos los casos debido a los nuevos requerimientos introducidos por varios cambios normativos y contables.

El informe recuerda que para medir la solvencia bancaria se tiene en cuenta la normativa Basilea III, que exige un capital mínimo de máxima calidad (core capital Tier-1) del 8%. Debido a las dificultades de estandarización se presentan dos ratios para la medición del capital: el CET1 "phased-in", que se calcula según el régimen transitorio hasta 2019, y el CET1 "fully loaded", que incluye todos los requerimientos de tendrán que cumplirse en 2019. Adicionalmente, el 1 de enero de 2018, entró en vigor la NIIF 9 que implica varios cambios contables que afectan a las ratios de capital y también contribuye a reducir la ratio de capital total.

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