La ruptura EE UU-Irán es victoria segura para Arabia Saudí

Puede no hacer nada y aprovechar la subida del petróleo o intentar ganar cuota de mercado

Llama de gas cerca del campo petrolífero de Khurais, a 160 kilómetros de Riad (Arabia Saudí).
Llama de gas cerca del campo petrolífero de Khurais, a 160 kilómetros de Riad (Arabia Saudí).

Donald Trump ha dado a Arabia Saudí el lujo de elegir. Al retirarse del acuerdo nuclear con Irán, ha desencadenado una reducción potencial del suministro de petróleo, que Riad puede explotar de dos maneras.

Irán exporta más de 2 millones de barriles de crudo al día, de los 97 millones globales. La mayor parte va a Asia, y gran parte puede que siga haciéndolo pese a las sanciones; Oxford Economics estima que la reducción será de 300.000 barriles como mucho. Pero podría llegar al millón.

Pongamos que este número acaba siendo el real. Una opción para Arabia Saudí, como mayor productor mundial, es no hacer nada. El reino ha sido uno de los más parsimoniosos en aplicar los recortes de producción aprobados a finales de 2016 por la OPEP y Rusia (más de 1,7 millones de barriles diarios). La reducción ha llegado a alcanzar los 2,4 millones y ha permitido a los saudíes soñar con que el petróleo supere los 100 dólares por barril por primera vez desde 2014. Si Irán sale de escena, ese nivel se vuelve más factible.

La otra opción es perseguir cuota de mercado a expensas de la armonía. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, la capacidad de producción sostenible de Arabia Saudí, 12 millones de barriles por día, significa que tiene 2 millones de margen para aumentar la producción, mientras que sus colegas de la OPEP ya están más cerca del límite. Con los inventarios de los mercados desarrollados cerca de su promedio de cinco años, Riad puede aumentar su cuota en la oferta sin un efecto enorme en los precios. Otros que han recortado producción podrían seguir su ejemplo, lo cual bajaría los precios, algo bueno para los grandes consumidores, como EE UU. Pero lo que perdió Riad con precios más bajos, lo podría ganar con volúmenes más altos.

Pasa otra cosa. Arabia Saudí no es el único que puede aumentar el suministro. Los operadores de shale de EE UU, aunque su producción es químicamente algo diferente, también están listos para aumentar su contribución: Washington estima que la producción de crudo del país habrá aumentado en 2,5 millones de barriles por día a finales de 2019, hasta 11,9 millones. Si hay riesgo de un aumento del suministro, Arabia Saudí bien podría unirse a la contienda.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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