Urge una defensa del diseño español

Las industrias intensivas de esta actividad aportan el 10,1% del PIB, pero tienen todavía más potencial

Urge una defensa del diseño español

El día 12 de enero de 2018 el diseño llegó al Congreso de los Diputados, a través de una jornada parlamentaria organizada por el Grupo Socialista sobre los retos y estrategias del diseño español en el siglo XXI, que sirvió para dar voz al sector. Cuatro meses después, se aprobó ayer, por unanimidad, en la Comisión de Economía de la Cámara baja una proposición no de ley registrada por el PSOE instando al Gobierno del presidente Rajoy a desarrollar una estrategia nacional de diseño.

Esta iniciativa es fruto de meses de conversaciones con diseñadores y diseñadoras, con profesores y estudiantes de las escuelas de artes plásticas y diseño confederadas en CEA y de universidades con titulaciones en el ámbito del diseño; con las principales asociaciones de diseñadores autonómicas y la nacional (READ); con destacadas empresas innovadoras que hacen del diseño su estrategia competitiva; con expertos y reconocidos gestores del diseño español y con la Asociación de Empresas Españolas del Diseño (RED). Un sector del que España puede sentir un legítimo orgullo, con amplia trayectoria y prestigio, peso internacional y una aportación a la economía destacable, pero que no está medida por las autoridades españolas.

Como referencia, el dato de la Oficina de la Propiedad Intelectual de la UE (Euipo) de 2016: las industrias intensivas en diseño en España contribuyen al 10,1% del PIB y al 9,4% del empleo, unos puntos todavía por debajo del promedio europeo con una contribución al 13,4% del PIB y al 11,9% del empleo de la UE-28. Mucho potencial de crecimiento para la industria española.

La línea estratégica del diseño como motor de la innovación europea le interesa a España, porque encaja con fortalezas de su tejido empresarial de pequeñas y medianas empresas con una alta propensión a innovar; un verdadero activo de país y una dotación de talento y creatividad que no se corresponde con la carencia absoluta de una política estatal punta de lanza y vertebradora de la innovación por el diseño en España.

La puesta en marcha, en 2012, del proyecto Marca España ha sido otra ocasión perdida por el Gobierno del Partido Popular para ir construyendo una política de Estado potente del diseño español. Para ir construyendo un discurso y un relato de país.

Más que poner en valor el diseño español, Marcaespana.es parece evitar, a toda costa, que se entienda que gran parte de los logros y sectores que bajo diferentes epígrafes aparecen recogidos en su web son diseño español, no solo talento, innovación y creatividad, son diseño español, tal como hablaríamos del diseño danés, o del diseño italiano o del diseño inglés.

Todo ello manifiesta la imperiosa necesidad de tomar medidas en favor del diseño. Porque, ¿quién se encarga en España de implementar y coordinar las políticas públicas de promoción del diseño? ¿Hay alguien en la Administración General del Estado que piense y le preocupe qué ocurre con el diseño español? ¿Por qué ha renunciado el Gobierno a tener una política de Estado en el ámbito del diseño?

Ni el diseño puede seguir representando el 0,003% del presupuesto del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, ni Enisa, la Empresa Nacional de Innovación, que tiene las competencias estatutarias de promoción del diseño, debe seguir con el contador a cero en actividades de diseño; ni pueden pasar otros siete años sin que ningún ministro del Gobierno asista, junto al jefe del Estado, a los Premios Nacionales de Innovación y Diseño; ni carecer de estadísticas, ni de interlocutores en la Administración General del Estado, ni quedar fuera, soslayado e invisible en la estrategia nacional de innovación española.

El diseño español ha entrado en el Congreso y se queda –en el año que se celebra el 40 aniversario de la Constitución española, cuyo logo ganó por concurso justamente el último diseñador premio Nacional de Diseño– y nos motiva para ser un país más moderno, con mayor proyección del talento y la creatividad. El diseño español ha transitado demasiadas veces y durante demasiado tiempo desde el reconocimiento al desconocimiento. Ahora, con una adecuada estrategia, tenemos la oportunidad de construir su futuro como parte del nuestro.

Ana Botella Gómez es Portavoz de Industria del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados

 

 

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