Liberty puede iniciar un frenesí de fusiones

El acuerdo con Vodafone en Centroeuropa podría ser solo el primero de muchos; O2 es un aliado potencial en Reino Unido

Vittorio Colao, consejero delegado de Vodafone, en el Mobile World Congress de Barcelona de febrero pasado.
Vittorio Colao, consejero delegado de Vodafone, en el Mobile World Congress de Barcelona de febrero pasado.

El magnate John Malone, conocido como el vaquero del cable, lleva una década echando el lazo a lejanos negocios de TV de pago desde su rancho de Colorado. Su botín europeo está en el corral de Liberty Global, que vale 25.000 millones de dólares, que podrían ser mucho más si los reguladores permitieran una ola de operaciones.

Su primera pareja de baile es Vodafone, a la que está cerca de vender los negocios de Alemania, Chequia, Hungría y Rumanía. La lógica es conocida: los operadores de cable y móviles de toda Europa están uniendo sus fuerzas para ofrecer servicios de TV, móvil e internet en un solo paquete, para reducir la probabilidad de que los clientes cambien de proveedor.

Otros activos de Malone podrían seguir. Su negocio de TV de pago y banda ancha de Reino Unido, Virgin Media, es otro objetivo natural de Vodafone, aunque Liberty también ha mostrado interés en aliarse con O2, de Telefónica. Deutsche Telekom está valorando expandirse en líneas fijas en Polonia, donde la red de Liberty alcanza los 3,4 millones de hogares. Y Swiss Sunrise Communications se plantea una joint venture con Malone.

Las acciones de Liberty no reflejan esa posibilidad. Está valorada en unas 8,9 veces el flujo de caja operativo de 2017 (la mejor métrica para el endeudado negocio de Malone). Deutsche Telekom pagó en diciembre un múltiplo de 11 veces por la unidad austriaca de Liberty, 2.200 millones de dólares, incluida la deuda. Si se aplica esa métrica a todo el grupo y se resta la deuda, el valor de mercado de Liberty es de casi 40.000 millones: el 60% más que ahora.

Probablemente sea una estimación alta. Malone podría acabar siendo el adquirente en algunas operaciones (pagando por esas sinergias). Y Europa no es el salvaje oeste en cuanto a fusiones: los sheriffs antimonopolio de Bruselas han hundido anteriores acuerdos de telecos en nombre de la libertad de elección del consumidor. Pero eso puede preocupar menos a Malone, ya que sus probables socios móviles operan nominalmente en un mercado separado.

El vaquero del cable, que posee unos 400 millones de dólares de acciones de Liberty, podría obtener un jugoso botín dando el pistoletazo a un frenesí negociador. La única pregunta es si será suficientemente rápido.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

Normas