Héctor Díaz: "Los padres entienden cada vez más de educación"

Dirige una franquicia de escuelas infantiles basadas en la teoría de las inteligencias múltiples

Cuentan con 34 centros repartidos entre Barcelona, Sevilla y Madrid

nemomarlin

La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner describe que no hay una sola inteligencia unitaria, sino que existen ocho tipos: lingüístico-verbal, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista. La hipótesis también considera que toda persona presenta estos ocho tipos de inteligencia en potencia y que se activarán o no en función del contexto concreto al que se exponga el individuo.

Sobre este planteamiento se sustenta el punto fuerte de las escuelas Nemomarlin: su proyecto educativo, según asegura su consejero delegado, Héctor Díaz. No fue así desde los inicios. La primera escuela de esta franquicia la abrió la propia cuñada de Díaz en 2002, pero hasta 2009 no consideraron explotarla como franquicia. Hace siete años incorporaron un equipo de pedagogos y, algo más tarde, desarrollaron un proyecto educativo propio, para niños entre 4 y 36 meses, con la teoría de las inteligencias múltiples como base.

“Nos dimos cuenta de que para los padres, la educación de sus hijos era lo más importante. Y vimos que en España, para edades tan tempranas, no hay un equipo pedagógico a la vanguardia que se dedique exclusivamente a este asunto”, afirma Díaz, quien hace hincapié en que el concepto de las guarderías está cambiando. Ya no es solo un sitio donde dejar a los hijos mientras se trabaja. “Vemos que los padres entienden cada vez más de educación; se ha creado una nueva necesidad a la que nosotros ya nos hemos adaptado”, comenta el directivo, que acaba de ver nacer a su tercera hija y se divide entre Barcelona y Madrid para controlar las 34 escuelas que tienen repartidas entre estas dos ciudades, además de en Sevilla, Valencia y Zaragoza.

“La principal diferencia entre dirigir una franquicia de escuelas infantiles y cualquier otro negocio es que aquí tienes dos clientes: los padres y los niños”, reconoce Díaz. “Hay que tener una sensibilidad especial porque estamos hablando de lo que más quieren. Eso es lo que condiciona el trabajo diario”, añade.

La cuota de matrícula oscila entre los 400 y los 500 euros, aunque depende de la localización. Actualmente, cuentan con tres centros propios, que serán cinco el año que viene, pero las franquicias conforman la estructura principal de Nemomarlin. Precisamente por ello tratan de que la relación con las mismas sea excelente. “Buscamos franquiciados que trabajen en el negocio; para nosotros es muy importante alguien que no solo invierta, sino que esté al frente de la escuela”, precisa Díaz. El directivo asegura que realizan un análisis muy exhaustivo del local y del franquiciado, ya que cada franquicia supone un desembolso de entre 300.000 y medio millón de euros.

Normas