Así es la nueva zapatilla prémium de Victoria

La firma riojana relanza el mítico modelo de lona inglesa 6613, que calzó a toda una generación

Lleva una nueva horma, más ancha y larga, y la tradicional suela de caucho

Victoria
La nueva zapatilla de Victoria.

Casi todo vuelve, pero sobre todo regresa aquello que marcó una época y que evoca una vuelta nostálgica al pasado. Es el caso de las zapatillas Victoria, la marca ya centenaria que calzó a niños y adolescentes, a partir de los años cincuenta en España. Ahora vuelve a lanzarse la mítica zapatilla de lona inglesa, la 6613, en un contexto favorable al reposicionamiento de una firma de este tipo de calzado debido a la casualización de la moda. Victoria pone en el mercado una versión prémium, en un momento de reivindicación de siluetas y materiales clásicos, de esta zapatilla, con una suela de color crudo de caucho natural, nuevos cordones de algodón y forro, además de un tirador de piel en la parte trasera, que aportan un aire vintage a este clásico renovado.

“Hemos relanzado el mismo modelo, que seguimos fabricando igual, con el mismo proceso de antaño”, explica Paula Sevilla, directora creativa de Calzados Victoria, quien afirma que el secreto de que jamás se despegara la suela de una zapatilla de esta firma se encuentra en la técnica del vulcanizado, en el tratamiento del caucho que se trabaja a alta temperatura sobre la lona de algodón orgánico. Lo que sí se han introducido son algunas mejoras en ergonomía y comodidad, “mediante una nueva horma, más ancha y más larga, y una plantilla interior”, apunta Sevilla. También la puesta en escena dentro de la caja ha mejorado con un detalle: lleva los cordones puestos. “Es una zapatilla que transmite cariño, que conecta con la gente porque le trae recuerdos familiares o de la infancia”, señala la directora creativa de la marca.

No en vano, la historia de Victoria es la de un relato romántico, que comienza en 1915, en la pequeña localidad riojana de Cervera del Río Alhama: el visionario Gregorio Jiménez se casa un año antes y decide que la fábrica de zapatillas que va a instalar llevará el nombre de su esposa. La firma, asentada ahora en unas modernas instalaciones en Calahorra, comienza su actividad vendiendo únicamente alpargatas de yute, pero años más tarde entra de lleno en la producción de zapatillas inglesas de loneta. El éxito llegó pronto y la empresa se trasladó a Logroño para ampliar sus instalaciones. Era el anticipo de la revolución que estaba por llegar: durante los años 70 y 80, la mítica zapatilla se convierte en todo un símbolo en España, multiplicando sus ventas hasta un 400%.

La fábrica llegó a emplear a unas 200 personas, pero en 1990, con la tercera generación de la familia de Gregorio Jiménez al frente, y como consecuencia de la caída de las ventas, tuvo que cerrar. Tres socios, entre ellos un antiguo empleado, decidieron refundar el proyecto y crearon en 1999 Calzados Nuevo Milenio, que compró las licencias de las marcas Victoria y Wamba. Hoy, las Victoria se venden en todo el mundo, siendo sus principales mercados internacionales Francia, Italia, Portugal, Alemania, Reino Unido, Japón o Corea del Sur, entre otros.

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