La Eurocámara quiere acabar con la manipulación de los cuentakilómetros

Pide una base de datos europea con la lectura del contador de todos los vehículos

El fraude encarece hasta en 5.000 euros los coches de segunda mano

Feria del motor "OldCarLand" en Kiev, Ucrania, 27 de abril de 2018.  EFE Sergey Dolzhenko
Feria del motor "OldCarLand" en Kiev, Ucrania, 27 de abril de 2018. EFE/ Sergey Dolzhenko

Si compra un coche de segunda mano en su país, tiene hasta un 12% de posibilidades de que el cuentakilómetros haya sido manipulado para aparentar que el vehículo apenas ha rodado, según los datos que han disparado las alarmas del Parlamento Europeo. Y si el vehículo adquirido procede de otro país, témase lo peor: hasta en un 50% de las compraventas transfronterizas el contador refleja muchos menos kilómetros de los recorridos en realidad.

El fraude alcanza tales dimensiones que los europarlamentarios tienen previsto aprobar a finales de este mes de mayo un informe solicitando a la Comisión Europea que zanje el problema. La Eurocamár reclama un endurecimiento de los controles, con la exigencia a los fabricantes de que blinden tecnológicamente el cuentakilómetros y con la creación de una base de datos europea, interconectada y accesible al público, que recoja la evolución de los contadores de todos los vehículos.

El borrador del informe, que ya ha sido aprobado en comisión parlamentaria por abrumadora mayoría (solo un voto en contra y una abstención), alerta sobre las consecuencias de un fraude que "repercute negativamente en la seguridad vial" porque los automóviles no se revisan cuando les tocaría en función de su kilometraje real. Y además de esa amenaza, "impone costes injustos y adicionales a consumidores, aseguradoras, revendedores de automóviles, empresas de arrendamiento financiero y fabricantes".

El informe del Parlamento calcula que el precio de los vehículos manipulados se hincha entre 2.000 y 5.000 euros, con un fraude total que podría rondar los nueve millones de euros. El mayor impacto lo soportan los consumidores con menos poder adquisitivo y, en especial, en los países de Europa central y del Este.

Va a más

El fraude se extiende porque el material necesario para manipular el contador es muy barato y se puede rentabilizar rápidamente, según el Parlamento. El sector reconoce que el paso del contador analógico al digital no ha solucionado el problema, sino todo lo contrario. Por poco dinero más, se encuentra en el mercado el software necesario para proceder a una manipulación que no deja ningún rastro evidente para el comprador engañado.

El problema puede haberse agravado con la reciente crisis económica y financiera, que ha envejecido el parque automovilístico europeo y ha llevado a algunos consumidores a optar por el vehículo de segunda mano. La mitad de los 252 millones de los coches que circulan en Europa tienen más de 10 años, según los datos de la patronal europea del sector (ACEA). La media de edad, según ACEA, ha pasado de poco más de ocho años en 2007 a rozar los 11 años en 2015. En España se sitúa en 11 años y cuatro meses y en algunos países como Polonia, República Checa, Lituania o Letonia se roza o superan los 15 años.

Base de datos europea con el marcador de todos los vehículos

El informe que tiene previsto aprobar el Parlamento Europeo a finales de mayo aboga por la creación de una base datos europea con la lectura de todos los automóviles. El documento recuerda que el sistema ya se ha utilizado a nivel nacional en Holanda y Bélgica, logrando reducir drásticamente el fraude en la venta de segunda mano y "con un coste razonable", según el informe.

Europa, según el Parlamento, ya cuenta con una infraestructura informática que podría servir de soporte: Eucaris, la plataforma que permite el intercambio de datos sobre placas de matrículas y permisos de conducir.

La base de datos se alimentaría con el registro obligatorio del cuentakilómetros en cada inspección técnica del vehículo (ITV) o cada vez que pase por el taller. Los europarlamentarios piden que se recorte el plazo para la primera ITV obligatoria, para tener un registro temprano de los kilómetros recorridos en los primeros años de circulación y reducir así la posiblidad de manipulación.

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