Las alzas del Brent en las últimas semanas desatan los temores de un nuevo crac en las Bolsas

El Brent llegó ayer a superar los 74 dólares, máximos de 2014

Los bonos alemanes y estadounidenses marcan máximos de marzo

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No se acostumbren los inversores a la calma chicha en la que parece instalada la Bolsa esta semana. Tras dos meses de alto voltaje en renta variable con la volatilidad de nuevo en escena, pudiera parecer que las curvas han pasado ya. Como muestra, el Ibex sumó ayer su tercera sesión al alza, si bien avanzó solo 0,11%. Algunos analistas miran más allá de la Bolsa para tratar de anticiparse al próximo nubarrón que atenazará los mercados y que este no les pille con el pie cambiado.

Mientras que la Bolsa está clavada en un impasse, el petróleo bate sesión tras sesión sus propios récords. El Brent superó ayer los 74 dólares barril, máximos de noviembre de 2014. Y en el mes avanza un 10%.

Las razones para la subida en esta semana en el crudo son variadas. En el trasfondo están los recortes de producción decretados por la OPEP que han servido para acomodar la oferta a una demanda al alza. En el corto plazo le favorece la tensión entre Rusia y EE UU a cuenta de Siria de la semana pasada, el recorte (mayor del esperado por los analistas) de las reservas de crudo en EE UU y los rumores sobre que Arabia Saudí apoya una extensión de los pactos del cartel para reducir más el bombeo de petróleo.

Sin embargo, Donald Trump se ha colado una vez más en el mercado. El presidente de los EE UU ha acusado esta mañana a la OPEP de inflar artificialmente el precio del petróleo, lo que ha causado que el Brent corrija más de un 1%. El ministro de la Energía de los Emiratos árabes Unidos ha rechazado las opiniones de Trump.

Hasta ahora, y desde que el crudo marcó en enero de 2016 mínimos de 12 años, las alzas en el precio del petróleo normalmente eran acompañadas por subidas en la Bolsa. Pero algunos analistas empiezan a ver cómo este sesgo puede empezar a cambiar, apunta Antonio Zamora, de Macroyield. Y abre la puerta a que el crudo termine por convertirse en un riesgo para la Bolsa a largo plazo. Hasta ahora, que el Brent subiese era interpretado como una señal de que se alejaba el fantasma de la deflación, pero ahora lo que preocupa es precisamente la inflación.

Las alzas del petróleo de las últimas dos sesiones –de un 2,8%, en el caso del Brent– han sido acompasadas por una subida en las rentabilidades de la deuda. La del bund alemán ha pasado en lo que va de semana del 0,51% al 0,6%. La del bono estadounidense a 10 años roza de nuevo el 3%.

La deuda estadounidense a largo plazo ya coqueteó con esa cota totémica a principios de febrero. Entonces un dato de salarios en EE UU que sorprendió al mercado disparó los temores de que los precios subiesen más de lo esperado e incitasen a los bancos centrales a avanzar en su proceso de normalización monetaria demasiado rápido. Así, el Dow Jones vivió la sesión en la que perdió más puntos de su historia.

Una jornada negra que algunos inversores empiezan a temer que se repita. José María Luna, de Profim, señala las complicaciones que puede tener para la economía una subida vertical en el precio de la energía. Más cuando el ciclo en

EE UU empieza a tocar a su fin. Félix González, socio director de la eafi Capitalia Familiar, opina que las últimas declaraciones del nuevo presidente de la Fed, Jerome Powell, calmaron los temores inflacionistas y minimizan su impacto.

Los expertos apuntan que la clave está en cuánto tiempo tarda el petróleo en caer. En su opinión solo un evento inesperado, como un enconamiento del conflicto entre Washington y Moscú puede provocar subidas verticales en el Brent. Zamora rebaja también las previsiones alcistas sobre el petróleo y apunta a que el propio mercado lo empujará a la baja. El alza en los precios impulsará la producción en EE UU a través del fracking, incrementará la oferta y desequilibrará el mercado.

Otros, como González, vislumbran que a medio plazo la dinámica alcista del Brent lo puede llevar al entorno de los 80 dólares. La cifra deseada por Arabia Saudí para culminar su plan de reducción de déficit público y sacar a Bolsa su gigantesca petrolera, Aramco. Por ello defenderá en la próxima cumbre de la OPEP de mayo prolongar e incluso ampliar el pacto para recortar la producción de crudo. Encontrará la oposición de Rusia que, penalizada por las recientes sanciones de EE UU, buscará ir abandonando progresivamente los recortes.

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