No, los robots no nos dejarán sin trabajo

El Instituto Cuatrecasas cree que la robotización redistribuirá el empleo Advierte de que una excesiva regulación puede poner en riesgo la innovación

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La creciente automatización de la economía y la presencia, cada vez mayor, de la robótica supone una importante fuerza disruptiva para las empresas. Precisamente, en saber adaptarse a ello se encuentra su éxito o su fracaso. Pero este profundo cambio no debe verse como algo negativo, sino al contrario, como una oportunidad. Según defiende el informe presentado ayer en Madrid por el Instituto Cuatrecasas, la implantación de robots en las empresas no conllevará necesariamente la pérdida de puestos de trabajo, sino una redistribución de las tareas, lo que permitirá a los trabajadores centrarse en actividades más cualificadas y menos mecánicas o peligrosas.

El estudio, que lleva por nombre Robótica y su impacto en los recursos humanos y en el marco regulatorio de las relaciones laborales, reconoce, no obstante, que a corto plazo la incorporación de los robots tendrá “ineludiblemente consecuencias en la reducción de la plantilla”. Pero confía en que esos efectos se mitiguen gracias a las ganancias en productividad y a “extensas e intensas políticas de recualifiación profesional”, una responsabilidad que debe recaer, dicen, tanto en los poderes públicos, como en las propias empresas. Por ello, el informe defiende que la formación profesional permanente a los trabajadores, que se vean afectados por esa disrupción tecnológica, “no solo debe ser un derecho, sino también una obligación” que pueda sancionarse en caso de incumplimiento.

La robótica no es una alternativa al empleo, es una realidad que ya está aquí y que hay que saber aprovechar: supone ganancias de productividad y cuando eso ocurre, el empleo se mantiene o se mejora”, señaló el secretario general de Adecco, Santiago Soler. No solo es una realidad ya palpable, sino que su ascenso es imparable. Según expuso el director de negocio de Service Robotics ABB, Marc Segura, si la robotización de la industria tardó 40 años en completarse, la de los servicios será mucho más rápida y se dará en menos de una década. Segura apuntó a la medicina, al retail y al e-commerce como los sectores donde la robótica será especialmente significativa en los próximos años.

El principal desafío en todo ello, según el presidente del Instituto Cuatrecasas, Salvador del Rey, es combatir los prejuicios y la visión negativa que la plantilla de trabajadores puede tener frente a la tecnología, y la consecuente resistencia al cambio que puede darse dentro de las organizaciones. De ahí que insistiera en la necesidad de que los altos directivos de las compañías, pero sobre todo las áreas de recursos humanos, emprendan un “auténtico cambio cultural” para que los trabajadores “abracen” el cambio.

¿Cómo? A través, dijo, de una “potente política de comunicación” que transmita “un mensaje honesto e inspiracional” sobre el impacto de la robótica, que transformará la organización empresarial y aumentará significativamente la interacción entre los robots y las personas. Un punto que también recalcó el director de recursos humanos de Airbus España, Antonio Losada: “Es crucial que haya un proceso de comunicación transparente con los empleados y las fuerzas sindicales para que entiendan por qué se está realizando el cambio y cuáles van a ser sus consecuencias”.

Y precisamente porque se trata de un proceso incipiente pero imparable, el presidente del Instituto Cuatrecasas reclamó “cautela” a la hora de regular la incorporación de los robots en las empresas: “Una hiperregulación puede poner en riesgo la capacidad de innovación de la tecnología”, advirtió. Por eso, mientras que apostó por la colaboración público-privada en aras de asegurar una “implantación socialmente responsable de la tecnología” en las empresas, instó a analizar con “mucho cuidado” algunas de las propuestas que han surgido recientemente. Entre ellas, la posibilidad de imponer una cuota mínima de trabajadores en las empresas o que estas coticen por los robots que sustituyan a los empleados.

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