Preocupación empresarial por la resistencia de los empleados a los robots

El 93% de las compañías cree que sus plantillas no están preparadas

Expertos de Cuatrecasas y Adecco piden que no se limite su uso en las empresas

Volkswagen prueba con zonas de seguridad dinámicas para lograr una  cooperación segura entre los robots y los empleados de sus plantas.rn
Volkswagen prueba con zonas de seguridad dinámicas para lograr una cooperación segura entre los robots y los empleados de sus plantas.

En el mercado laboral español existen en la actualidad alrededor de 35.000 robots industriales, el 57% de ellos se dedica a la manipulación y carga y descarga de máquinas y su implantación ha crecido un 6% en el último año, según las cifras del Estudio Anual 2017 de Estadísticas de Robótica industrial en España.

En este escenario ¿qué es lo que piensan las empresas? Casi nueve de cada diez compañías que operan en España (el 88%) creen que la robótica tendrán una incidencia alta o muy alta en el mercado laboral en los próximos años. Si bien la inmensa mayoría de ellas (el 78%) sitúan este impacto en el medio y largo plazo. Dicho esto, tres de cada cuatro responsables de recursos humanos cree que el principal efecto de la robotización no será la destrucción de puestos de trabajo. De hecho la mitad creen que dotarán de mayor agilidad a los procesos productivos; el 21%, que permitirá el desarrollo de nuevos productos y servicios; y el 14% que ayudarán a reducir el número de errores.

Estos datos se han extraído del Estudio cualitativo de percepción de la robótica industrial en España elaborado por el Grupo Adecco y el Instituto Cuatrecasas de Estrategia Legal en Recursos Humanos realizando entrevistas a más de cien directores de recursos humanos dentro del proyecto Technos en el que participan empresas como Acciona, Airbus, ArcelorMittal, Cepsa, Endesa, IBM, Nestlé, Mercadona, Sacyr, Telefónica, o la Universidad de la Rioja, entre otras.

Pero pese a esta percepción positiva de la robótica que viene por parte de los responsables de gestionar las plantillas en estas empresas, nueve de cada diez entrevistados consideraron que los empleados de sus compañías "no están preparadas para la integración de robots o solamente lo están de manera parcial". Por ello, creen que la coexistencia de la robótica y los humanos será problemática, al menos en las primeras fases de la generalización de estos avances.

Es más, la preocupación de más de la mitad de estas compañías encuestadas (el 55%) es la potencial resistencia de los empleados a la implantación de los avances tecnológicos. Y a un porcentaje similar de los responsables de recursos humanos (el 48%) le preocupa la reacción sindical por el uso de la robótica en sus quehaceres diarios de su empresa.

Además, cuatro de cada diez responsables empresariales han mostrado su inquietud por la integridad física de los trabajadores en el caso de que la seguridad del robot o su programación falle. Y un 37% de los directores de recursos humanos recela del impacto que tendrán estos avances en la autoestima de los trabajadores.

Para mitigar la implantación de la robótica en las empresas, la mayoría de ellas opina que sus gestores deberán combinar más formación con una mayor atención al cambio cultural y humanto que supondrá trabajar con robots y asumir sus beneficios.

Dicho todo esto, desde el punto de vista legal, el presidente del Instituto Cuatrecasas, Salvador del Rey considera que "desde la perspectiva del mercado de trabajo, no sería deseable limitar el derecho de los empresarios a decidir sobre la incorporación y desarrollo del elemento robótico en el proceso productivo" aunque eso pueda suponer un recorte de algunos empleos en el corto plazo.

Así, aunque Del Rey admitió que la ley debería imponer ciertas obligaciones a las empresas, como mejorar la empleabilidad de los trabajadores afectados por la robotización, desaconsejó otras normas que limiten la libertad empresarial, como la fijación, por ejemplo, de una cuota determinadas en todo proceso de robotización de una actividad.

Por su parte, el secretario general del Grupo Adecco, Santiago Soler, concluyó que "por mucho que avance la tecnología, siempre serán necesarias las personas para poner en práctica todo lo aprendido para dotar de cierto componente emocional a cada puesto".

 

 

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