Deutsche sigue teniendo un vacío estratégico

La elección de Sewing como CEO indica un nuevo retroceso en las ambiciones globales del banco

John Cryan (izquierda) y Christian Sewing, el pasado 2 de febrero en Fráncfort (Alemania).
John Cryan (izquierda) y Christian Sewing, el pasado 2 de febrero en Fráncfort (Alemania).

Deutsche Bank tiene nuevo CEO, pero se enfrenta al mismo vacío estratégico. El banco eligió el domingo al jefe de banca minorista, Christian Sewing, para reemplazar a John C­ry­a­n­: indica un nuevo retroceso en las ambiciones comerciales globales de Deutsche.

Cryan no tiene mucho de qué quejarse por su despido tras tres años. Pese a captar capital y recortar costes, el exejecutivo de UBS no logró recuperar la riqueza de Deutsche. Los ingresos de banca de inversión fueron en 2017 un cuarto más bajos que en 2015, y el retorno sobre el capital tangible fue de un mísero 1,4%, muy por debajo de las firmas de Wall Street que Deutsche considera sus pares. Las acciones del banco valían el viernes menos de la mitad que cuando se hizo cargo Cryan.

Aunque Sewing, de 47 años, dirige la unidad de banca privada y comercial, no es un banquero minorista típico. En sus más de 25 años en la empresa ha gestionado riesgo y crédito, y ha trabajado en Londres, Tokio y Singapur. Sin embargo, el cambio apenas mejora los ánimos. Una de las quejas sobre Cryan fue que era demasiado sincero sobre los muchos problemas del banco. Es difícil ver a Sewing dando ánimos más convincentes. La marcha del cojefe de banca de inversión Marcus Schenck aumentará el malestar.

Además, Deutsche sondeó a varios altos ejecutivos de banca para el puesto de CEO, así que a Sewing le costará borrar la impresión de ser un segundo plato. El presidente, Paul Achleitner, tiene gran parte de culpa. En sus seis años en el consejo de supervisión, Deutsche ha tenido cuatro CEO.

Los problemas no han evolucionado mucho con Cryan. Deutsche aún tiene que decidir si reduce aún más su banca de inversión. Sewing podría recortar negocios como el trading de renta variable. O podría dar un hachazo a sus operaciones en EE UU, que apenas son rentables.

El problema es que el mercado doméstico de Deutsche es una base débil a partir de la cual reconstruir. El negocio minorista solo obtuvo un ROTE del 1,9%, y los costes se tragaron más del 90% de los ingresos. Una fusión con Commerzbank podría mejorar la rentabilidad, pero también aumentaría la exposición al mercado nacional, de bajos márgenes. Puede que haya un nuevo hombre al mando, pero el vacío estratégico permanece.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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