Autopistas al futuro con denominación de origen en España

La innovación es una característica que define a las empresas españolas de construcción e infraestructuras

Autopista LBJ de Ferrovial en Dallas (EE UU).
Autopista LBJ de Ferrovial en Dallas (EE UU).

Las constructoras y concesionarias españolas han demostrado sobradamente su capacidad para afrontar desafíos internacionales, tanto en términos de negocio como tecnológicos. Unas y otras, muchas veces integradas en el mismo grupo, se codean con solvencia con los grandes competidores internacionales y figuran en los primeros puestos de los rankings mundiales de licitaciones y concesiones, cuando no los lideran. La innovación constante, clave vital para cualquier empresa, es una característica que las define. Y ese es el norte que las debe guiar para asegurar su permanencia en puestos de privilegio en medio de un entorno cambiante con los avances tecnológicos como seña de identidad.

Las dos grandes concesionarias españolas de autopistas, Cintra (Grupo Ferrovial) y Abertis, están manos a la obra en la línea de innovar en proyectos para abrir sus carreteras a los vehículos conectados y autónomos que llegan. Con amplia experiencia internacional, cada una por su parte, se han lanzado a desarrollar sistemas junto a firmas tecnológicas para el desarrollo de la conexión entre los automóviles y las infraestructuras. De cómo avance esta tecnología dependerá la manera en que viajarán las personas y se transportarán las mercancías en un futuro cada vez más cercano.

Los avances siempre incluyen incógnitas y los diferentes enfoques para acercarse al futuro estarán plagados de ellas. Sin ir más lejos, mientras la industria automovilística se orienta a los vehículos enteramente autónomos, las compañías de infraestructuras defienden tecnologías redundantes a bordo y en la vía con el objetivo de maximizar la seguridad. Esta última será el elemento clave, como ha venido a recordar el atropello mortal por un coche en pruebas de Uber, registrado hace pocos días en EE UU.

La transición de los vehículos convencionales a los autónomos requerirá largos periodos de adaptación que, con toda probabilidad, exigirán la convivencia de sistemas. Todo ello aflorará oportunidades de negocio para las compañías de infraestructuras impensables hace poco Las que estén en la avanzadilla tendrán más posibilidades en ese nuevo entorno en el que la colaboración entre constructores de coches y de infraestructuras se ve como imprescindible.

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