Un fondo de mercado positivo para las nuevas carteras

La Bolsa española sigue barata y, a pesar de las incógnitas políticas cuenta con el doble soporte de una buena evolución de la economía y resultados al alza

El primer trimestre del año deja en los inversores en Bolsa un sabor agridulce, aderezado por la corrección experimentada en los mercados y la elevada volatilidad. No obstante, permanecen la mayoría de los factores que juegan a favor, y entre ellos uno de peso: el buen momento de las grandes economías mundiales. Es algo que se ve con nitidez en los resultados de las empresas, que lo reflejan a ambos lados del Atlántico y que al final se manifiesta en la evolución de las cotizaciones. El ajuste por la reciente corrección, además, ha reducido las exigencias en precio de muchos valores y los ha convertido en más atractivos.

Nada indica que los bancos centrales no vayan a cumplir con sus planes de aplicar de manera ordenada y paulatina la inevitable subida de tipos, de forma que no perturbe la buena marcha de los mercados. Para ello habrá que estar muy atentos a la evolución de la inflación, que después de un largo periodo vuelve a contemplarse como potencial amenaza, especialmente en Estados Unidos. Y es de allí de donde llega la otra gran amenaza, la fiebre proteccionista y la consecuente guerra comercial, que hay que colocar en primer lugar en la lista de riesgos.

La política neoarancelaria de Donald Trump ha dejado ya algunas muescas en el buen desarrollo de las Bolsas; sin embargo, las aproximaciones diplomáticas más recientes, especialmente entre China y Estados Unidos, hacen prever que una vez más nos encontramos ante la estrategia de amagar para luego modular, a la que nos tiene acostumbrados la errática política de la Administración Trump.

De lo que no hay duda es de que todas las partes son conscientes de que en una guerra comercial nunca hay ganadores, y de que su impacto sobre el desarrollo mundial sería nefasto.
Los inversores han de considerar con prudencia este escenario a la hora de elaborar sus carteras para el resto del año, aunque sí pueden contar con una certeza: el fondo del mercado sigue siendo positivo por los buenos datos macroeconómicos y por el crecimiento de los beneficios empresariales. Sin embargo, al aumento de la volatilidad, que continuará porque forma parte de la esencia del mercado, hay que añadir además un elemento desencadenado con fuerza la pasada semana y a tener muy en cuenta: la crisis de los datos desatada en Facebook, que va tener serio impacto en las valoraciones y la evolución de todo el sector tecnológico.

En clave nacional, los inversores ven en España un destino interesante a pesar de la incertidumbre que sigue proporcionando el conflicto en Cataluña. La Bolsa española sigue barata y, a pesar de las incógnitas políticas –aún no está asegurado el Presupuesto para 2018– cuenta con el doble soporte de una buena evolución de la economía y resultados al alza.

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