Macron recluta a Rivera para intentar controlar Bruselas, pero no le basta

La alianza pretende materializarse antes de las eleccones europeas de 2019

París quiere dominar el Parlamento Europeo con un gran grupo liberal y euroentusiasta

Los líderes de Ciudadanos (Albert Rivera con micrófono) celebran la victoria de Macron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas del 23 de abril de 2017.
Los líderes de Ciudadanos (Albert Rivera con micrófono) celebran la victoria de Macron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas del 23 de abril de 2017.

Todos los días. El equipo de Ciudadanos, según fuentes de la formación liderada por Albert Rivera, está en contacto a diario con el de Emmanuel Macron. El presidente francés corteja desde hace meses al partido emergente de España como uno de los aliados imprescindibles para su gran objetivo europeo: repetir en Bruselas el zarpazo que dio en Francia al bipartidismo tradicional.

El idilio entre Macron y Ciudadanos, llevado hasta ahora con cierta discreción, se empezará a visualizar la semana que viene porque el partido de Rivera es el único invitado a la primera convención nacional de las juventudes de La República en Marcha, el partido creado por el presidente francés.

Rivera también ha intensificado sus contactos con otros líderes liberales europeos y este miércoles tiene previsto reunirse en Luxemburgo con el primer ministro de ese país, el liberal Xavier Vettel. La cita, como otras anteriores, aspira a hilvanar una cadena de partidos cuyo denominador común sea una agenda europeísta sin ambages ni medias tintas, en línea con la defendida por Macron desde su llegada al poder hace casi un año.

La estrategia de París apunta una refundación de los liberales europeos (ALDE), que bajo la batuta del belga Guy Verfhofstadt se ha convertido en un heterógeneo y a veces contradictorio cajón de sastre para poder mantenerse entre los grupos númericamente más poderosos del Parlamento Europeo (el cuarto, con 68 escaños).

La mescolanza ha diluido el carácter inicial de un grupo que pretendía ser liberal y europeísta. El frankenstein actual rozó el esperpento cuando Verhofstadt intentó incorporar a los eurodiputados italianos de 5 Estrellas, un movimiento hipercrítico con la Unión. La propuesta fue finalmente descartada pero el grupo sigue adoleciendo de tensiones internas que, con toda probabilidad, estallarán tras las próximas elecciones europeas (mayo de 2019).

"El espacio de Alde solo puede seguir si se reforma de verdad y se vuelve más ambicioso con los nuevos partidos", pronostica Toni Roldán, portavoz de Economía de Ciudadanos en el Congreso, durante un encuentro en Bruselas con varios medios de comunicación.

"El grupo Alde tiene que hacer un esfuerzo de reconstrucción", añade Roldán. Y deja claro que la nueva etapa pasa, a su juicio, por alinearse con el movimiento La República en Marcha de Macron y por un papel esencial para Ciudadanos. "En Alde, aparte de Macron si viene, no hay nadie más europeísta que nosotros", remata Roldán.

La nueva configuración liberal no se conformaría con su actual papel de bisagra y complemento de los dos grandes grupos europeos, el Partido Popular Europeo (PPE, democracia cristiana) y Socialistas y Demócratas (S&D, socialdemócratas).

El grupo de Macron aspiraría a convertirse en una fuerza dominante, por encima de un S&D previsiblemente en caída libre; e, incluso, con capacidad de disputar áreas de poder al PPE, que ahora preside las tres instituciones comunitarias (Comisión, Consejo y Parlamento).

Macron ya ha reformado la ley electoral para que las elecciones europeas se celebren con una única circunscripción que favorece a su partido, lo que podría darle una gran parte de los 79 escaños europeos que se elegirán en Francia. En España, la circunscripción única también le conviene a Ciudadanos, que subirá según los sondeos y podría aspirar a una buena parte de los 59 escaños en juego.

 Aun así, las cuentas no le salen todavía a Macron para formar un potente grupo de al menos 200 eurodiputados. Su probable aliado en Italia, el socialista Matteo Renzi (con el que Rivera también se reunió el mes pasado), acaba de sufrir un tremendo varapalo en las elecciones generales de Italia, donde casi un 50% del electorado ha optado por formaciones euroescépticas (5 Estrellas) o eurófobas (Liga).

Macron tampoco cuenta con ayuda en Alemania, donde el partido liberal mantiene una agenda europea muy reticente que choca frontalmente con la del líder francés. Y los aliados de otros países más pequeños, como en Holanda (D66), no aportarían los escaños necesarios para mandar en Bruselas.

Fuentes comunitarias de todos los bandos coinciden en que Macron tendrá muy difícil repetir su jugada francesa a nivel comunitario porque en la aritmética del Parlamento Europeo pesan variables muy diversas y que van más allá de la habitual dicotomía izquierda-derecha.

En el hemiciclo de Estrasburgo influye también el diálogo (o la falta del mismo) norte-sur. Y resulta también fundamental la división entre federalistas, partidarios de una gran transferencia hacia la UE, y nacionalistas, que prefieren la preponderancia de los Estados.

La intención de Macron es explotar, precisamente, el choque entre federalistas y nacionalistas, aún a costa de perder a algunos de los actuales miembros de Alde. El grupo liberal cuenta con ocho primeros ministros o presidentes en las cumbres europeas, muy cerca del PPE (9) y por delante de S&D (5). Pero las posiciones de esos líderes liberales sobre Europa difieren mucho y en algunos casos son diametralmente opuestas, como las del gobierno checo o el luxemburgués.

La ofensiva de Macron y Rivera pretende dejar en la estacada a los partidos que albergan dudas sobre el proyecto europeo. Y la cuña se ha hecho sentir este mismo martes con un comunicado de los ministros de Finanzas de ocho países rechazando de manera tajante las ambiciosas reformas de la zona euro planteadas por Macron.

"La profundización de la unión monetaria debe perseguir un valor añadido real y no basarse en transferencias de soberanía de gran alcance", señala la primera andanada contra los planes de Macron, liderada por Holanda, un país con primer ministro liberal. Y entre los firmantes figuran otros países con gobierno liberal como Finlandia, Estonia o Dinamarca.

"Quizá tengamos que perder algún primer ministro en el Consejo", reconocen fuentes próximas a la agenda de Macron. Pero aseguran que no están dispuestos a desaprovechar la oportunidad surgida por la combinación de Macron y el trauma del brexit, una suma que obligará a las fuerzas políticas a decidir si apuestan por el statu quo de la UE, insostenible tras la primera escisión del club, o por una reforma en profundidadpara garantizar la supervivencia del club.

 

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