La CNMV defiende a 'capa y espada' sus poderes frente a Europa

Sebastián Albella considera que las competencias sobre supervisión de fondos y aprobación de folletos deben ser nacionales

El presidente del organismo español sí es partidario de que ESMA marque las prioridades del supervisor de cada país

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El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Sebastián Albella.

Sebastián Albella, presidente de la CNMV, ha sido el encargado de dar su opinión sobre un proyecto de reglamento de la Comisión Europea en el Parlamento Europeo para reformar el sistema europeo de supervisión financiera. Este está formado por tres organismos: el coordinador de las comisiones europeas de valores, ESMA, creado en 2011, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y el organismo equivalente para los seguros y los planes de pensiones, Eiopa.

Ahora, ESMA tiene supervisión directa sobre dos cuestiones únicamente: las agencias de rating y los registros de las operaciones (trade repositories, en la jerga) que se realizan de manera bilateral (OTC, por sus siglas en inglés).

La Comisión pretende que, en el futuro, ESMA vigile de forma directa los índices de referencia considerados críticos (ahora está solo el euríbor), las cámaras de contrapartida central (CCP, por sus siglas en inglés), los proveedores de datos, así como determinados fondos de capital riesgo, de emprendimiento social y fondos de inversión a largo plazo. 

De los tres supervisores, será ESMA el que más cambios y poder recibirá si se llevan al pie de la letra los cambios propuestos. El supervisor europeo de los mercados creará un comité ejecutivo que llevará las riendas del día a día con cinco personas más el presidente. A Albella, esto le parece positivo, y también que sea el organismo quien lleve la batuta en las decisiones, en lugar de tener que optar por un sistema de revisiones entre varios organismos.

El presidente de la CNMV está de acuerdo en que ESMA apruebe “planes estratégicos que sirvan de marco y orienten la actividad supervisora de todas las autoridades nacionales”. Aunque matiza que los detalles deben quedar a nivel local. Incluso ve con buenos ojos que ESMA se corrija a una autoridad nacional en caso de que esta no haya actuado de forma diligente y que realice su propia investigación. En la jerga, que intervenga cuando detecte una violación de las leyes de la unión (breach of unión law).

Albella es partidario de otorgar más participación a ESMA en la supervisión de las cámaras de contrapartida (CCP, por sus siglas en inglés) y que se le asignen nuevas responsabilidades de supervisión directa en ámbitos concretos en lo relativo a relaciones con terceros países o a los denominados índices críticos.

Competencias directas

Dicho esto, el presidente de la CNMV ha defendido a capa y espada sus competencias más directas. Considera ilógico que ESMA supervise determinados fondos de capital riesgo, de emprendimiento social y fondos de inversión a largo plazo. “No vemos razón para ello; no vemos razón para alterar, por el solo hecho de que se llamen europeos y de que estén regulados directamente en normas europeas, el sistema tradicional (...)”, ha setenciado.

Albella asegura que las autoridades nacionales están acostumbradas a autorizar y supervisar todo tipo de fondos de inversión y que no tiene sentido dividir en relación con algunos de ellos la supervisión de los gestores y la de los productos.

Otra cuestión es la atribución de aprobación de folletoS. Bruselas calcula que ESMA, tal y como está esbozado ahora el reglamento, pasará a tener el control de unos 1.600 folletos al año, el 45% del total de la Unión Europea.

Albella recalca que la autoridad encargada de aprobar los folletos debe ser la misma que supervise la información financiera. No tendría sentido que los apruebe ESMA y la CNMV revise la información trimestral, por ejemplo. Y ha añadido que “la autoridad nacional es la que está mejor situada, la que mejor conoce al emisor y el contexto regulatorio que le afecta”.

Tampoco considera adecuado que sea ESMA la que apruebe los folletos de los denominados “emisores especializados” (entre ellas, las inmobiliarias) ni atribuirle competencias sobre folletos de emisiones de deuda dirigidas a inversores cualificados, pues el folleto también describe la situación financiera y el negocio del emisor. Y lo mismo vale para los folletos de titulizaciones.

“La Comisión Europea destaca en su propuesta la importancia de un sistema de supervisión integrado como elemento para conseguir una verdadera Unión Europea del Mercado de Capitales. Totalmente de acuerdo. Pero una supervisión integrada no tiene por qué ser, necesariamente, una supervisión más centralizada”, ha sentenciado Albella.

El presidente de la CNMV desde noviembre de 2016 destaca que la reforma debería respetar el factor supervisor a nivel nacional, con organismos de supervisión robustos, dotados de competencias relevantes, para que siga habiendo en Europa una pluralidad de mercados y plazas financieras con masa crítica.  

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