La forma más fácil de invertir en bonos verdes

Cada vez son más los fondos que incluyen en su cartera este tipo de emisiones

La forma más fácil de invertir en bonos verdes

La creciente preocupación por el cuidado del medio ambiente y por la conservación de los recursos existentes ha arraigado entre los inversores, que demandan de las empresas la adopción de modelos de negocio de crecimiento sostenible. En el caso de las emisiones de renta fija, los bonos verdes son un excelente instrumento que permite a las organizaciones, tanto públicas como privadas, financiar proyectos sostenibles.

Un bono verde puede tener múltiples objetivos sostenibles: reducción de emisión de carbono, eficiencia en el uso de agua o biodiversidad. No son solamente una atractiva opción de financiación para las organizaciones, sino que además les sirven para ser identificados como negocios responsables.

Como cualquier otro bono, un bono verde ofrece un cupón fijo y el compromiso de financiar o refinanciar, en parte o completamente, proyectos sostenibles nuevos o existentes. Puede ser emitido por una institución financiera, el Gobierno o por una compañía, con el objeto de financiarse durante un periodo dato. El emisor tiene que asegurarse de que los beneficios se invierten en proyectos verdes, tales como energías renovables, eficiencia energética o reducción de emisiones de carbono.

La primera emisión, por parte del Banco Europeo de Inversiones, fue en 2007 y desde entonces el volumen de emisiones ha estado creciendo a buen ritmo. Especialmente en los últimos cuatro años, en los que se ha pasado de 33.000 millones emitidos en 2013 hasta los 155.000 millones en 2017. De este volumen total, Estados Unidos y China representan aproximadamente un 42%, con España ocupando el quinto lugar como país emisor, con 5.600 millones de euros. Los emisores han sido tanto empresas del sector público, como Comunidades Autónomas o Ayuntamientos, como del sector privado, fundamentalmente de los sectores de energía y transporte.

Se celebraba recientemente una mesa redonda en la Bolsa de Madrid, organizada por la Guía de la Financiación Empresarial, que exponía la evolución de la demanda entre los inversores de bonos verdes, tanto desde el punto de vista del mercado, con la participación de BME, como del emisor –Iberdrola y Adif– y del inversor, con la participación de Spainsif, el Foro Español de Inversión Sostenible.

Tal como describían los emisores, la emisión de bonos verdes ha de seguir unas directrices para que pueda ser calificada como tal. Según recomienda Green Bond Principles, el emisor debe: (1) Definir los criterios para que un proyecto sea considerado verde. (2) Establecer un proceso de evaluación y selección del proyecto verde. (3) Disponer de un sistema capaz de probar que los fondos captados se están utilizando en el proyecto verde definido. (4) Informar, al menos con periodicidad anual, sobre el uso dado a los fondos. Se sugiere también que se consulte y revise con una consultora externa que pueda verificar todo el proceso, pudiendo publicar a discreción los resultados de esta auditoría o verificación. Por último, se recomienda la certificación por parte de entidades reconocidas.

En el caso de ADIF, mencionaron el Centro Vasco para el Cambio Climático, como valedor, y la agencia noruega de calificación Cicero como certificador. Como responsable de la construcción, gestión y mantenimiento de las vías férreas convencional y de alta velocidad, los proyectos que ADIF financia con su emisión de bonos verdes de junio de 2017 se espera que reduzcan un 5,3% el número de viajeros en coche y un 5,6% el de viajeros por avión, resultando en una disminución en la emisión de gases contaminantes de 14 veces, en el caso de la carretera, y de 16 veces en el caso del avión. Por su parte, Iberdrola se posiciona como líder mundial en la emisión de bonos verdes, con nueve emisiones ya realizadas. Se apoya para su certificación en Vigeo.

Si bien los últimos datos muestran un aumento en la demanda de inversiones verdes, principalmente procedente de fundaciones y planes de pensiones, también es cierto que para el inversor individual no resulta fácil invertir directamente en bonos verdes. Por esta razón son cada vez más los fondos de inversión que incluyen en su cartera este tipo de emisiones. El último lanzamiento, el de la gama Santander Sostenible de fondos mixtos de Banco Santander, incluirá bonos verdes en su cartera para perfiles de inversor conservador y moderado: Santander Sostenible 1 y Santander Sostenible 2.

Allianz Global Investors cuenta también con un fondo específico de Bonos Verdes, Allianz Green Bond I EUR. El grupo Natixis, a través de su gestora Mirova, tiene varios fondos que invierten en bonos verdes: Mirova Euro Green and Sustanaible Bond (incluyendo la emisión de ADIF entre las mayores posiciones en su cartera) y Mirova Global Green Bond, que se propone superar la rentabilidad obtenida por el índice Bloomberg Barclays MSCI Global Green Bond e incluye una emisión de Iberdrola en su cartera.

Nationale Nederlanden dispone también del fondo NN (L) Euro Green Bond, BNP Paribas del Parvest Green Bond Classic Cap, y la gestora austriaca Raiffeisen Capital Management, del Raiffeisen-Greenbonds. De forma parcial, podemos encontrar bonos verdes en el fondo español Fonengin ISR, de Caja Ingenieros Gestión, cuya cartera incluye algo más del 10% de inversión en bonos verdes, a través de diversas emisiones como Iberdrola, Vestas o BNP Paribas. Eurovalor Compromiso, de Allianz Popular Asset Mangement, invierte un 7,93% a través del fondo Mirova Euro Green and Sustainable Bond.

En fondos cotizados, la gestora Blackrock lanzaba en abril del pasado año el fondo iShares Green Bond Index referenciado al índice Bloomberg Barclays MSCI Global Green Bond, al que pretende batir por rentabilidad. Cotizando en dólares encontramos el VanEck Vectors Green Bond y en el mercado europeo el Lyxor Green Bond (DR) que sigue la evolución del Índice de Bonos Solactive EUR USD IG, un índice de referencia de Bonos Verdes con calificación de Grado de Inversión, emitidos por gobiernos soberanos, organismos supranacionales, bancos de desarrollo y empresas corporativas.

Las últimas alteraciones en el clima y los elevados niveles de contaminación alcanzados en las principales ciudades del mundo, están generando una concienciación cada vez mayor entre los inversores de la necesidad de encontrar alternativas que apoyen proyectos destinados a mejorar la calidad ambiental y protejan el entorno para las futuras generaciones. La inversión en bonos verdes, a través de fondos de inversión, ofrece la oportunidad de satisfacer esa demanda.

 Paula Mercado es Directora de Análisis de VDOS Stochastics y quefondos.com

 

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