Blogs por Alexis Ortega

El proteccionismo es igual a dólar débil.

A tan sólo 2 días de presentarse en el foro Económico Mundial de Davos, Trump acaba de firmar la imposición de aranceles en el sector de máquinas lavadoras y paneles solares. El presidente de los EE.UU. se ha valido de una ley que fue promulgada en 1974 mediante la cual las empresas norteamericanas seriamente perjudicadas por la competencia extranjera pueden solicitar ayuda proteccionista siempre y cuando la petición pase el filtro de una comisión Internacional de Comercio (con miembros norteamericanos).

La última vez que se invocó a este precepto fue en la Administración Bush en 2002, esa vez en relación a la industria del acero. Tanto en ese ejecutivo republicano como el actual persiguen una política de dólar débil. En el pasado el desmantelamiento de la visión del dólar pudo ser un poco más larvado en la medida en que la aceptación de un dólar fuerte había fundamentado toda la época de crecimiento anterior del ejecutivo de Clinton. Ahora es conocido el lema de Trump (“America first again“) y sobre todo que su victoria se ha asentado en el cinturón industrial norteamericano por lo que el empleo antecede a cualquier valoración externa del dólar.

La medida toma también relevancia dado que actualmente está teniendo lugar en Montreal una nueva ronda de negociaciones sobre el NAFTA que finalizará el próximo 28 de enero. El peligro es que, dado que es año electoral en EE.UU (midterm elections), Trump decida finalmente iniciar la campaña republicana con una ruptura del acuerdo. Paradójicamente, si se rompiese esta zona de libre de comercio, el arancel que podría imponer EE.UU. a Canadá y Méjico respetando las normas de la OMC sería del 3,4%. Por su parte Canadá podría aplicar un 6,5% y Méjico el 36,2%. El principio de la OMC que rige es que no se puede aplicar un tipo indiscriminadamente más alto a un país sobre el promedio aplicado en ese sector en tu economía. En cualquier caso todas estas medidas arancelarias y el riesgo de negociación en el NAFTA evidencian un interés por hacer competitiva la industria de EE.UU. y eso pasa necesariamente por lo comentado anteriormente: una política de dólar débil.

El escenario de largo plazo es de un dólar débil. El billete verde apenas reacciona a la posibilidad de que la Reserva Federal aplique el mismo ritmo de subidas de tipos que el año pasado. Por su parte se observa con demasiada atención “cualquier gesto” que pueda proceder del BCE traduciéndose en una apreciación el EUR. Ahora se une nuevas evidencias proteccionistas de Trump.

«Pulso de Mercado» del día 24 de enero de 2018

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