Es hora de un nuevo pacto comercial con Chile

En los últimos 15 años, los intercambios entre la UE y el país sudamericano se han duplicado

Es hora de un nuevo pacto comercial con Chile

La semana pasada, Chile y la Unión Europea (UE) mantuvieron en Santiago de Chile la segunda ronda de negociaciones para un nuevo y modernizado acuerdo de asociación, tras la primera ronda que tuvo lugar en Bruselas, el pasado mes de noviembre (2017).

Estas negociaciones están encaminadas a reemplazar el acuerdo vigente, que existe desde 2002, por uno completamente revisado y moderno, similar a los que la UE ha concluido recientemente con países como Canadá o Japón. El nuevo acuerdo incluirá, además de los temas comerciales, nuevas disposiciones relativas a los temas de política y de cooperación. Desde la UE esperamos avanzar en este proceso de negociación que ha comenzado de manera excelente. La UE se ha encontrado con un socio muy bien preparado para estas negociaciones y por tanto hemos podido realizar progresos notables durante esta segunda ronda.

La razón puede ser que estamos construyendo un nuevo acuerdo sobre una base muy sólida. En los últimos 15 años hemos visto que el marco del acuerdo vigente, el comercio entre Chile y la UE se ha duplicado. Fue el primero que se firmó con un socio en América del Sur y el más avanzado de su época. Incluyó, entre otras materias, la liberalización del comercio de bienes, algunas disposiciones sobre servicios y normas de contratación pública. Los estudios confirman que el acuerdo ayudó a Chile a diversificar su economía y sus exportaciones, y que ha impulsado la innovación, la transferencia de tecnología y la competitividad. Las exportaciones de la UE a Chile consisten principalmente en productos industriales como maquinaria y equipos de transporte y otros productos manufacturados (ej. químicos), mientras que las importaciones desde Chile consisten principalmente en cobre y otros metales, así como productos agrícolas tales como frutas y productos industriales tales como alimentos, vino y celulosa. De las exportaciones españoles a Chile destacan los productos de maquinaria y materiales eléctricos, así como productos agrícolas tales como queso, jamón atún.

¿Por qué entonces modernizar un acuerdo que ha funcionado tan bien? La respuesta es que, desde 2002, la economía global y la dinámica del comercio han cambiado considerablemente. Tanto Chile como la UE han concluido acuerdos comerciales más ambiciosos con otros socios para abordar toda la gama de desafíos económicos y comerciales. Por ello necesitamos un acuerdo con Chile del más alto nivel que cubra áreas tales como comercio electrónico, cambio climático, inversiones y protección de productos alimenticios tradicionales de regiones específicas de ambas partes, pues todos estos elementos no estaban contemplados en el acuerdo existente. La ambición compartida con Chile es que el nuevo acuerdo será tan ambicioso para los estándares actuales como lo fue su predecesor con el cambio de siglo.

Además, queremos que este acuerdo sea eficaz y beneficie a todos los sectores de la sociedad. Por tanto, en las negociaciones estamos abordando específicamente las necesidades de las Pymes, y nos aseguraremos de que consumidores, trabajadores y pequeñas empresas de ambas partes puedan aprovechar al máximo de unos mercados más abiertos y adaptarse a los mismos. Asimismo, consideramos que es esencial que la sociedad civil tenga un papel reconocido en el seguimiento de la implementación del acuerdo, a fin de garantizar que realmente el mismo beneficie a todos.

La política comercial trata también, en gran medida, de valores. Chile y la UE comparten intereses comunes en muchas áreas -como derechos humanos, desarrollo sostenible e igualdad de género- y el acuerdo reflejará estos valores comunes y nos permitirá enfrentar nuevos desafíos en el futuro. Dichos valores incluyen también compromisos sobre las normas laborales fundamentales y sobre la protección del medio ambiente, así como la conducta empresarial responsable. Por otro lado, y siguiendo el ejemplo de Chile en su acuerdo comercial con Canadá, esta será también la primera vez que la UE incluirá en un acuerdo disposiciones específicas para promover el papel clave de la mujer en el comercio. Ello incluirá obtener un mejor entendimiento de las limitaciones y oportunidades a las que se enfrentan las mujeres en el ámbito comercial, y compartir las mejores prácticas acerca de cómo mejorar la participación de empresas lideradas por mujeres en el comercio internacional.

Esta negociación fortalecerá aún más la excelente relación con Chile. Como socios con ideas afines, compartimos un fuerte compromiso de apertura comercial y de influencia activa en el diseño de la globalización. Juntos queremos asegurarnos de que el comercio sea libre y justo. El proteccionismo está en alza en muchas partes del mundo y nunca antes ha habido un momento más importante para defender estos valores comunes y garantizar una política comercial amplia, responsable y progresista.

Cecilia Malmström es Comisaria de Comercio en la Comisión Europea

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