Fitch minimiza el efecto económico del conflicto catalán y mejora la nota de España

Es la primera alza de la agencia desde abril de 2014

La prima de riesgo cae a 87,6 puntos básicos, mínimos desde el mes de abril de 2010

Fitch minimiza el efecto económico del conflicto catalán y mejora la nota de España

La primera prueba de fuego del año para la deuda española se ha saldado con un resultado extremadamente positivo. El viernes, Fitch subió la calificación a la deuda española un escalón, hasta A-, con perspectiva estable, desde la anterior de BBB- con perspectiva positiva. Está ahora cuatro grados por encima del nivel especulativo, en un nivel máximo desde febrero de 2012, cuanto tenía A.

Ni siquiera la crisis catalana ha ensombrecido la decisión de esta agencia de mejorar la nota a España. Según reza en el comunicado, "la declaración de independencia ha elevado el riesgo político, pero el impacto económico ha sido limitado". Reitera que ve la independencia de Cataluña como un evento "muy  improbable" y que su escenario central sigue siendo que terminará habiendo un acuerdo con el Gobierno central para dotar a Cataluña de mayor autonomía, también en lo económico.

Admite que es un proceso a largo plazo y que no ve un acuerdo a corto plazo, así como señala las divergencias entre los partidos independentistas y el encarcelamiento y huida de algunos de sus líderes como trabas para que formen Gobierno.

La prima de riesgo del bono español frente al alemán a 10 años cayó el viernes a 87,6 puntos básicos, niveles mínimos desde abril de 2010. La deuda patria paga el 1,44% y la germana, el 0,57%. El mercado anticipaba que Fitch iba a mejorar la nota de España el viernes. Y no se equivocó. La agencia decidió a última hora del último día hábil de la semana subir la puntuación del país por primera vez desde abril de 2014. Entonces, se lo mejoró hasta BBB- desde BBB, esta última nota solo dos niveles por encima del grado de bono basura.

A la espera de las revisiones de este ejercicio

Fitch ha sido la primera, pero después llegarán con sus propios baremos las otras agencias de rating. Standard & Poor’s, que otorga a España la calificación de BBB+ con perspectiva positiva, la revisará la nota el próximo 23 de marzo. La última subida de S&P data de octubre de 2015, cuando se la subió un escalón. Fue en marzo del año pasado cuando situó su perspectiva en positivo.

Moody’s es la más tacaña con España, pues le asigna un Baa2, equivalente a un BBB en la nomenclatura del resto de agencias. En junio de 2012 le recortó la nota tres escalones de una tacada, hasta Baa3, al borde del bono basura, desde A3. Se la mejoró en febrero de 2014 y no la ha vuelta a tocar. Su próxima revisión será el 13 de abril. DBRS hará lo mismo el 6 de ese mes.

La semana fue viento en popa en el mercado de deuda a la espera de este movimiento. La prima de riesgo cerró hace ocho días en el entorno de los 100 puntos básicos y el rendimiento del bono a 10 años ha caído con fuerza desde el 1,5% de entonces. El Tesoro captó 4.094 millones de euros el jueves en una subasta de deuda a medio y largo plazo y redujo el interés de los bonos a cinco años y de las obligaciones a 30 años. La prima de riesgo finalizó ese día en 89 puntos, mínimos desde marzo de 2015, cuando el BCE comenzó el programa de compra de deuda de la zona euro.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, considera que "la decisión de la agencia Fitch, junto con la rebaja de la prima de riesgo en los últimos días, facilitará ampliar la base inversora y reducir los costes de financiación del Tesoro y del conjunto de la economía, ya en niveles históricamente bajos". Y ha calificado la decisión de la agencia estadounidense como una confirmación de "la confianza en nuestra economía, que se sustenta en un crecimiento robusto, con fuerte creación de empleo y reducción del déficit público". "Se trata de un crecimiento equilibrado, con un alto componente del sector exterior, gracias a las mejoras de competitividad", agrega. Y espera que el resto de agencias sigan su camino y mejoren la nota también en 2018.

Emma Navarro, secretaria general del Tesoro, señala que todo esto es “una muestra de la confianza de los inversores en la buena marcha de la economía española, tanto por la robustez del crecimiento económico como por la reducción del déficit público”. “Creo que ahora toca continuar en esa dirección, con un sólido crecimiento en el entorno del 3% y con el objetivo de seguir reduciendo las cifras del paro y al mismo tiempo perseverar en el proceso de reducción de la deuda pública”.

El déficit público se situó a cierre de 2017 en el 3%, el nivel más bajo en 10 años. Es la primera vez que Mariano Rajoy logra cumplir sin matices el objetivo de estabilidad desde que ganó las elecciones generales. Antes de que estallara la crisis de deuda en 2010, el mercado de renta fija reaccionaba con intensidad a las notas de estos examinadores, si bien en los últimos tiempos su influencia ha disminuido.

La cima y el suelo

Fitch mejoró la perspectiva de la nota de España en julio del pasado año, hasta positiva desde estable. Esto era una señal que anticipaba una posible alza. La cumbre de las calificaciones para España llegó en diciembre de 2003, cuando logró la ansiada triple A por parte de Fitch. Se la mantuvo hasta mayo de 2010, con las crisis financiera, económica e inmobiliaria más que estalladas. Moody’s le colocó la matrícula de honor en 2001 para retirársela en 2010. Standard & Poor’s se la quitó en enero de 2009 tras dársela a finales de 2004.

El suelo en cuanto a nota por parte de Fitch para el país se mantuvo entre junio de 2012 y octubre de 2013, con BBB y perspectiva negativa, dos escalones por encima de la calificación de bono basura, que comienza con BB+. La pasada semana la firma aseguró que en el cuarto trimestre del año el “ruido político” sobre la situación de Cataluña no frenó el avance de la economía española. A su juicio, el resultado de las elecciones autonómicas del pasado 21 de diciembre, con mayoría parlamentaria de los independentistas, no ofreció un resultado definitivo, pero tampoco se ha materializado ninguna de las peores posibilidades, según el director gerente de ratings soberanos de Fitch, Tony Stringer.

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