‘Los archivos del Pentágono’ de Spielberg es un relato sobre los negocios

El mensaje de la película es claro: una democracia que funcione requiere una prensa libre y rentable

Tom Hanks (Ben Bradlee) y Meryl Streep (Katharine Graham), protagonistas de la película, junto al director, Steven Spielberg.
Tom Hanks (Ben Bradlee) y Meryl Streep (Katharine Graham), protagonistas de la película, junto al director, Steven Spielberg.

El mensaje de Los archivos del Pentágono, el filme de Steven Spielberg [que se estrena hoy en España] sobre cómo el Washington Post dio alcance al New York Times y publicó documentos clasificados sobre la guerra de Vietnam, no podría ser más claro: una democracia que funcione requiere una prensa libre y rentable. Lo que distingue a esta película de otros thrillers periodísticos es que en el fondo es una historia sobre los negocios.

La tensión fundamental que impregna la decisión del periódico de publicar información confidencial a pesar de la amenaza legal del Gobierno es si perjudicará a su solvencia financiera y a la riqueza de su accionista de control, la familia Graham.

Más allá de los temas de democracia y feminismo (se cuentan las dificultades que tuvo la editora Katharine Graham en un mundo de hombres), es un relato de cómo una CEO luchó por tomar las decisiones correctas de cara a crear valor para sus accionistas y salvaguardar el bienestar del personal sin sacrificar la misión fundamental del periódico. Eso sigue teniendo vigencia especialmente, aunque no exclusivamente, para las empresas de medios.

Graham debe decidir si da permiso al director del diario, Ben Bradlee, para publicar informaciones basadas en documentos que un tribunal federal ya ha prohibido difundir al New York Times. Además, la matriz del diario se encuentra en medio de una salida a Bolsa; tal vez sea la única película en la historia que haga un uso dramático de la cláusula de cambio material adverso. Spielberg muestra a Graham ensayando su guión para el road show, y sus dificultades posteriores para defenderlo ante los futuros accionistas.

El proceso también plantea la cuestión de cómo mantiene el control un accionista como la familia Graham mientras recauda fondos en el mercado. Donald, hijo de Katharine, asesoró a Mark Zuckerberg en la OPV de Facebook.

La intención principal de Spielberg va más allá del negocio, por supuesto. En un diálogo con los bancos, Graham mide el valor del Post no en dólares, sino en número de periodistas. Es tan inevitable percibir que el filme es un desafío al desprecio de Donald Trump por una prensa libre y objetiva, como el olor a palomitas en el cine.


Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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