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El Banco de España alerta sobre un frenazo en la tasa de actividad en los próximos años

Cree que en 2030 la tasa femenina se estancará al nivel de 2015 y la masculina caerá 2,5 puntos

Recomienda políticas socioculturales, fiscales o de apoyo a las familias

La tasa de participación laboral de una economía es el porcentaje de la población total con más de 15 años que participa activamente en el mercado laboral, ya sea trabajando o bien buscando activamente un empleo. Este indicador, que en España se conoce más como tasa de actividad, es determinante a la hora de establecer el crecimiento potencial de cualquier economía. Cuanto mayor sea el número de personas en disposición de trabajar, más potencial de aumento de la riqueza nacional tendrá un país.

En la actualidad, la tasa de actividad de la población Española está situada en el 58,9% de la población. Esto significa que seis de cada diez mayores de 15 años tienen trabajo o lo están buscando. Eso supone casi tres puntos más que hace quince años. Si bien todo este incremento obedece a la mejora de la tasa de actividad de las mujeres, que ha pasado del 44,6% en 2003 al 53,13% en el tercer trimestre de 2017; porque entre los hombres, esta tasa ha descendido en este mismo periodo desde el 68,2% al 65%.

En cualquier caso, la evolución del saldo neto ha sido favorable para la economía española, incluso habiendo atravesado una fuerte crisis económica entre 2008 y 2013. Pero las proyecciones demográficas apuntan a que el crecimiento sostenido de la tasa de actividad global de la población española tocará a su fin en los proximos años.

Así lo ha alertado hoy el Banco de España en un artículo de Cristina Fernández y David Martínez publicado en su último Boletín Económico. Según esta advertencia, en general los países del sur de Europa están empenzando a experimentar “una cierta presión a la baja” de sus tasas de participación laboral (tasa de actividad), como resultado de un mayor peso de los grupos de población en edad de trabajar más avanzada. “Esta tendencia continuaría en los próximos 10 ó 15 años, particularmente en Grecia y España”, indican estos expertos.

En concreto, este estudio pronostica para España un estancamiento de la población activa femenina en 2030 y una nueva caída de algo más de dos puntos porcentuales para el caso de los hombres.

Este freno en el avance de la población activa será más limitado, añaden, en los países centroeuropeos, que haya habían comenzado a expermentar los efectos laborales del envejecimiento en los años anteriories. Aunque precisan que “podría resultar algo más persistente en el caso de Alemania”.

No obstante, este análisis considera que la mejora de los niveles educativos de los trabajadores podría compensar el efecto negativo del envejecimiento. Hay menos jóvenes pero más ciudadanos más formados, que ampliarían el margen para aumentar la población activa.

Sin embargo, nuevamente, esta compensación no se producirá ni en España ni en Grecia, “donde el proceso de envejecimiento será más acusado”, insisten.

Recomendaciones

Ante este panorama, los articulistas del Banco de España recomiendan analizar las tasa de participación que permanecen bajas en determinados grupos de población, “para efectuar reomendaciones específicas de política económica para mejorarlas”.

Las políticas que contribuyen a elevar la actividad laboral de una población son las medidas socioculturales, los impuestos, la formación de los trabajadores, un mayor empleo a tiempo parcial;las políticas de apoyo a la familia o a la salud entre los trabajadores de más edad. Todo ello, sin tener encuenta posibles choques migratorios que puedan producirse en un futuro.

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