BBVA lanza un producto que multiplica por ocho el interés de los depósitos

La entidad ofrece el contrato en su red de oficinas a partir de 20.000 euros

El banco avisa de que los clientes pueden perder dinero

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Sede de BBVA en Madrid.

Los depósitos de hasta un año pagan un interés medio del 0,09%. La capacidad de atraer a clientes con esa pírrica rentabilidad es mínima. Y las entidades financieras exprimen su creatividad para lanzar productos atractivos a todos sus clientes, no solo los de altos patrimonios.

BBVA ha lanzado con el nuevo año un producto para sus clientes minoristas que ofrece el primer año el 0,75% para el 95% invertido (19.000 euros por cada 20.000). Se puede contratar un máximo de 100 millones con una inversión mínima de 20.000 euros hasta el 23 de enero.

Los inversores recibirán al vencimiento ese tipo de interés para el 95% del dinero apostado, que también recuperarán. Ese interés supone multiplicar por ocho el de los depósitos a un año.

El 5% restante quedará vinculado a la evolución de las acciones de Repsol, Iberdrola y el propio BBVA. “Es un producto residual en cuanto a la oferta de productos de BBVA. Está para clientes que quieren asumir un riesgo controlado, con una rentabilidad esperada superior a un plazo fijo”, explican fuentes próximas al banco.

Desde la entidad argumentan que permite al cliente con una visión alcista de los mercados, tener exposición a la renta variable pero, a diferencia de comprar acciones o invertir en un fondo de renta variable o mixto, pueden saber de antemano el riesgo máximo de su inversión en escenarios adversos. Lo máximo que pueden llegar a perder, y sería en una situación casi imposible, es el 5% de la inversión inicial.

El mejor escenario es si las acciones de la cesta son alcistas a tres años. Así, el 5% restante de la inversión se quedará a tres años –en el ejemplo de 20.000 euros en total, 1.000 euros– recibirá un cupón del 1% cada año siempre que la cesta de acciones tenga una revalorización superior a las cotizaciones iniciales.

El escenario negativo supone que, no habiendo cobrado ningún cupón (el derecho a la rentabilidad se calcula anualmente), una de las acciones cae más del 10%. Así, el cliente recibiría el equivalente al 5% de la inversión en acciones del valor con peor evolución. No recuperaría nada del 5% si una de las acciones vale 0 euros; por ejemplo, por una quiebra. Si cae un 50%, la pérdida del cliente sería del 2,5%: el 50% del 5% de la inversión.

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