Las pensiones y su futuro se pudren ante la negligencia de los políticos

Por segundo año consecutivo se echa mano de la emisión de deuda para costear las prestaciones

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El Tesoro tiene previsto en su programa de operaciones de este año emitir hasta 15.000 millones de euros para prestarlos a la Tesorería de la Seguridad Social para hacer frente a los pagos de las pensiones si con las cotizaciones y trasferencias del Estado no tuviese recursos suficientes para hacerlo. Es una cantidad notablemente superior a la de el año pasado (unos 10.000 millones), con la que sufragar un déficit importante y evitar, a la vez, el consumo completo de los recursos alojados en el fondo de reserva, en el que aún quedan 8.000 millones. Lo cierto es que por segundo año consecutivo, y de forma creciente, se echa mano de la emisión de deuda para costear las pensiones, sin que en paralelo se haga nada relevante para reformar los ingresos y los pagos del sistema para hacerlo medianamente sostenible a futuro. 

La explicación de que agotar los recursos del fondo de reserva sería financieramente negligente puesto que los ingresos por los activos allí alojados es superior al coste de emitir nueva deuda es cuanto menos curiosa, dado que el pagador de la rentabilidad de tales activos es el propio Tesoro, pues ya no queda deuda de otro emisor en el fondo desde hace años. Los gestores de la Seguridad Social, seguramente por una decisión política ajena, están jugando con fuego abusando de un instrumento como la emisión de deuda que puede alarmar a los mercados financieros en cualquier momento si detectan que tras esta maniobra se oculta una falta de voluntad por reforzar financieramente la Seguridad Social, o lo que es peor, una incapacidad política para hacerlo, una afrenta que alcanzaría tanto a Gobierno como a oposición.

La sombra de la cuestión catalana está siendo mucho más alargada de lo estimado y ha paralizado el Presupuesto de este año, clave para sacar a España de la vigilancia fiscal europea, para cerrar un nuevo sistema de financiación y para reformar las finanzas de la Seguridad Social. La durmiente Comisión del Pacto de Toledo acumula meses de retraso en su rendición del dictamen previo a la reforma, y parece que el Gobierno da por hecho que esta legislatura está amortizada a efectos de reformas reales, pese a que las pensiones y su futuro pueden empezar a pudrirse si no se hace nada. El PSOE propone ahora dos impuestos nuevos a la banca para pagar el déficit, como si al final la banca fuese a pagar religiosamente sin repercutir el coste (1.000 millones al año, una pequeña parte del déficit) sobre la clientela particular. Desde luego, mejor nuevos impuestos que deuda para pagar pensiones; pero ¿no será más lógico subir las cotizaciones de los trabajadores, las más bajas de Europa, destinando una parte de la pretendida y estimulada subida salarial a costear el retiro?

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