Probablemente, el mejor escenario del mundo para la inversión

La renta fija tiene menos opciones. Pero la variable seguirá viva por el avance de los beneficios

Probablemente, el mejor escenario
del mundo para la inversión

La economía crece ahora en todas las zonas del mundo, con una uniformidad y una fortaleza poco comunes. Aunque el punto en el que se encuentra cada ciclo económico varía en cada zona del globo, el consenso de los bancos centrales en utilizar la expansión cuantitativa para combatir las amenazas de deflación y estimular la demanda, y la movilización y la democratización de la tecnología, han logrado avances de la actividad en todos los continentes. Los proyectos empresariales han logrado financiación barata y han arrojado con carácter general números negros en sus cuentas, y tienen su reflejo en las cotizaciones de las grandes Bolsas del mundo. Los índices de EE UU y Alemania, dos de las economía más poderosas del planeta, marcan máximos, pese a la pujanza de las economías emergentes asiáticas. Y si nada cambia, que podría hacerlo porque riesgos geoestratégicos hay siempre sobre el tapete global, 2018 dispondrá también, probablemente, de uno de los mejores escenarios para la inversión.

Negociaciones como el brexit o las elecciones italianas en Europa deberían pasar cuasi como anécdotas una vez que los populismos empiezan a ceder a medida que las economías se recomponen tras la durísima recesión; y la situación política de Cataluña, única sombra sobre el desempeño de la economía y los mercados en España, debería volver a la normalidad tras comprobar cuáles son las complicadas consecuencias de tomar caminos equivocados de forma unilateral.

Por tanto, ante la expectativa de repunte de los tipos en el mercado secundario, y pese a que las subidas de los directores del BCE se retrasen hasta bien entrado 2019, la renta fija pueden empezar a estar agotada, con puntuales excepciones como la deuda portuguesa o incluso la española si logra mejoras en su rating. Pero la renta variable, anclada en las mejoras de los beneficios de las empresas por el fuerte crecimiento de la economía, sigue teniendo recorrido (algunos analistas ven el Ibex 35 en los 11.500 puntos en un año, tras el modesto avance de 2017), sobre todo las cotizadas con poca deuda; ingresos recurrentes; presencia geográfica equilibrada; y acreditado currículo en el pago de dividendos.

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