Poca presencia industrial en las salidas empresariales a la Bolsa

Las OPV se concentran en socimis y promotoras, reflejo de una súbita efervescencia inmobiliaria

Francisco Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp.
Francisco Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp.

La Bolsa siempre tuvo asignada una función de financiación primaria de los proyectos empresariales, y su actividad era una inequívoca señal de la salud del emprendimiento o de su consolidación. Pero en los últimos años se ha convertido también en un mecanismo de monetización de proyectos ya maduros, cuyo atractivo para los inversores se limita a buscar una mejor valoración de un negocio ya establecido y a participar de sus beneficios. El balance de las llegadas a Bolsa de 2017 es en este sentido mixto, con representación de compañías nuevas que proyectan su crecimiento con la demanda de financiación, junto con otras que simplemente segregan una parte de su negocio tradicional para darle visibilidad y hacer caja.

Nada menos que 23 son las empresas que han empezado a cotizar en los diferentes mercados regulados este año, y han capturado más de 4.290 millones de euros. Pero las salidas al mercado continuo se han limitado a cinco, con un balance positivo en las cotizaciones salvo una excepción (la promotora Aedas). La presencia de las nuevas compañías es un reflejo del perfil de la economía, y recogen sobre todo el resurgir del negocio inmobiliario, prolongado a pequeña escala con la llegada de pequeñas socimi sectorializadas, que tienen la obligación de cotizar y abonar dividendo para acogerse a determinados privilegios fiscales.

Pero sigue echándose en falta mayor presencia en las llegadas de nuevas empresas de proyectos industriales puros. En el continuo solo ha debutado este año Gestamp, dedicada a la fabricación de componentes de automóviles, aunque secundada por sociedades de muy pequeño tamaño en el mercado alternativo bursátil, donde las exigencias regulatorias son más laxas. En todo caso, la captura de recursos ha tenido, por lo general, buena recompensa para los inversores, pues las nuevas cotizadas están de forma casi unánime en plusvalías. Se han puesto también en marcha franjas de mercados concretas para capturar financiación sin ofrecer participaciones en el capital que están funcionando razonablemente bien captando bonistas. Pero la Bolsa tiene que explotar más su razón principal de ser: financiar el crecimiento de los negocios.

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