El fin de la vigilancia de EEUU sobre HSBC es un regalo final para su CEO

La decisión de no prorrogar un acuerdo de enjuiciamiento diferido de cinco años elimina una amenaza crucial

Permite a Stuart Gulliver, que se va en febrero, marcharse en alto

Sucursal de HSBC en Hong Kong (China).
Sucursal de HSBC en Hong Kong (China).

El Gobierno de EE UU ha dado al CEO de HSBC, Stuart Gulliver, un regalo de despedida anticipado. La decisión del Departamento de Justicia de no prorrogar un acuerdo de enjuiciamiento diferido de cinco años elimina una amenaza para la crucial licencia estadounidense del banco. También permite a Gulliver, que se va en febrero, marcharse en alto.

La multa de 1.900 millones de dólares que HSBC pagó a las autoridades de EE UU en 2012 por permitir que los cárteles mexicanos de la droga blanquearan cientos de millones en sus sucursales ahora parece modesta: BNP Paribas soltó más de 8.900 millones por delitos similares tres años después. Pero el acuerdo que retrasó los cargos penales asustó a los accionistas. Significaba que el Gobierno podía reabrir el caso si salía a la luz cualquier otra mala conducta y amenazaba la capacidad de HSBC para operar en el país.

La rehabilitación estaba lejos de estar asegurada. El año pasado, el supervisor nombrado por el tribunal, Michael Cherkasky, concluyó que HSBC aún debía mejorar el control del lavado de dinero. El Departamento de Justicia podría simplemente haber extendido el acuerdo, como hizo con Standard Chartered en noviembre.

Nadie podría acusar a HSBC de no dedicar suficiente dinero al problema. El año pasado, el gasto en compliance alcanzó los 3.000 millones, el 8% de los costes operativos: un aumento del 15% interanual. El banco también se ha arriesgado a molestar a los clientes cuestionando transacciones y, en algunos casos, cerrando cuentas.

Aunque es posible que los accionistas no sufran mayores aumentos en los costes de compliance, es poco probable que caigan mucho. Cherkasky seguirá ejerciendo al menos hasta julio de 2018, informando a los reguladores de Reino Unido. La posición de HSBC, que opera en todo el mundo, sigue haciéndolo especialmente atractivo para realizar transacciones sospechosas.

Sin embargo, aunque pueda haber poco beneficio financiero inmediato, la expiración del acuerdo elimina un riesgo de cola para los inversores. Y Gulliver puede afirmar de manera creíble que ha mejorado la reputación de HSBC, así como sus rendimientos financieros, cuando entregue las riendas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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