Un buen año para las cotizadas españolas y sus accionistas

Los dividendos de la Bolsa en 2017 crecen por primera vez desde 2014

Vista de un panel de la Bolsa que muestra el desarrollo del El IBEX 35.
Vista de un panel de la Bolsa que muestra el desarrollo del El IBEX 35.

A un mes de terminar el año, 2017 puede calificarse ya de un buen ejercicio para el reparto de dividendos en la Bolsa española. La cifra global que las cotizadas entregarán a sus accionistas se quedará al filo de los 30.000 millones de euros, entre dividendos, devoluciones de prima de emisión y reducciones de nominal con devoluciones de aportaciones, lo que supone una subida por primera vez desde 2014. En aquel año, la Bolsa española repartió nada menos que 43.000 millones de euros, una cifra que requiere una explicación, porque incluye el superdividendo de 15.000 millones que entregó Endesa aquel año y que desvirtua un poco la radiografía conjunta. En 2017 el montante está considerablemente repartido: 25 de las 35 empresas del Ibex han incrementado el dividendo por acción respecto a 2016. Además de los grandes jugadores del mercado, a la cifra total de 2017 han contribuido más de 50 compañías.

Dado que la política de dividendos de la mayor parte de las empresas va ligada a sus resultados, las cifras de este año son una prueba de prosperidad, saneamiento y buena gestión. Detrás de esos casi 30.000 millones de euros no hay tanto un crecimiento exponencial de las ventas como una mejora del Ebidta y los beneficios operativos, fruto del extraordinario esfuerzo de saneamiento realizado en los últimos años, así como un fuerte recorte de las provisiones en la banca, que se ha hecho notar también en los resultados del sector financiero.

Hay un tercer elemento sin que el que no se entiende esta generosa lluvia de dividendos: la buena salud de la economía española, que sigue a la cabeza de Europa, y las perspectivas de que esa solidez se mantenga también en 2018. El manejo de esa variable, que va más allá de la gestión empresarial, pertenece al Gobierno, que tiene ante sí la tarea de impulsar, sin contar con mayoría parlamentaria, una agenda de reformas estructurales que todavía no está terminada y que sigue siendo fundamental para consolidar el crecimiento.

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