La historia de Alibaba y su bono a 40 años tiene riesgo político

Es inteligente por parte de la empresa garantizar financiación barata mientras pueda

El Gobierno chino está intensificando el escrutinio de los grandes conglomerados privados

Jack Ma, el pasado día 21 en Hong Kong (China).
Jack Ma, el pasado día 21 en Hong Kong (China).

Jack Ma suele decir que ha construido Alibaba para durar hasta el siglo XXII. Bien les vale a los inversores que el miércoles acudieron a su nueva oferta de bonos por valor de 7.000 millones de dólares, incluido un tramo a 40 años que es el papel con vencimiento fijo más largo jamás emitido por una empresa china. Es inteligente por parte de la empresa garantizar financiación barata mientras pueda. Pero los bonistas deberían pensar en el riesgo político.

Alibaba es la favorita de la Bolsa de EE UU, y sus acciones han subido casi un 90% en el último año. Al igual que su modelo Amazon, se está expandiendo rápidamente en puntos de venta y en operaciones logísticas. También se ha comprometido a derrochar 15.000 millones de dólares en los próximos tres años en inteligencia artificial, informática cuántica y otros campos de moda.

Este último bono en dólares –el segundo– le permitirá financiar estos proyectos asegurándose tipos bajos. Duplica la duración de su último bono largo, emitido en 2014. Y un aumento en los pedidos le permitió vender el papel con un retorno de solo 158 puntos básicos más que los soberanos de EEUU comparables, por debajo de los 180 puntos indicados inicialmente; y solo algo más que la prima de 140 puntos que pagó Microsoft por un bono a 40 años en febrero.

El gigante de EE UU se enfrenta a pocas limitaciones aparte de la competencia de mercado. Alibaba, por contra, debe lidiar también con el riesgo político. Los altos funcionarios chinos están intensificando el escrutinio de los grandes conglomerados privados, comoHNA. La industria tecnológica no es inmune a la presión. Pekín está estudiando tomar participaciones accionariales en Tencent y Weibo, y en Youku Tudou, plataforma propiedad de Alibaba.

Las tecnológicas chinas siempre han disfrutado de una relación acogedora con el Estado: seguir ocasionalmente sus órdenes a cambio de protección frente a la competencia extranjera. Hay pocas razones para pensar que la dinámica cambie en esencia a corto plazo. Pero se necesita un inversor valiente para creer que la historia durará 40 años. Según la leyenda, Scheherazade contó las suyas solo durante mil y una noches.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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