Basf y los defectos de la diversificación

La química alemana quiere fusionar su división petrolera con LetterOne

Basf y los defectos de la diversificación

El negocio de petróleo y gas de Basf (Wintershall) es un caso de estudio sobre los inconvenientes de la diversificación corporativa. La química alemana compró la unidad en 1969, en parte, como una protección contra las fluctuaciones en el precio de una producción importante. Fusionarla y sacar a Bolsa el negocio combinado sería un final relativamente digno para un experimento fallido.

La empresa de 87.000 millones de euros está en conversaciones con LetterOne, el grupo de inversión del multimillonario ruso Mijail Fridman, sobre la combinación de activos de petróleo y gas antes de una potencial oferta pública de venta. Basf sería el accionista mayoritario de una empresa que, según los analistas de Bernstein, podría desbloquear 140 millones de euros en ahorro de costes después de impuestos. La participación del grupo alemán valdría más de 1.000 millones de euros en dinero de hoy, si su parte de la combinación está en línea con la producción anual. La breve declaración de Basf del viernes indica que las discusiones aún están en una etapa muy temprana. Y tratar con oligarcas como Fridman rara vez es sencillo.

Sin embargo, hay poca lógica estratégica para mantener Wintershall. La expansión en materias primas podría parecer sensata durante el apogeo del conglomerado industrial del siglo XX. En teoría, el negocio de exploración y producción da a Basf un mayor control sobre las materias primas que necesita para producir productos químicos y proporciona una protección contra los cambios de precios. En la práctica, la cobertura solo funcionó cuando los precios del petróleo estaban altos y el mercado de productos químicos se abastecía en exceso, según un análisis de UBS, lo que significa que Basf no podía transferir los elevados costes de producción.

Liberar el negocio del petróleo debería, por lo tanto, liberar valor. También, aumentar el rendimiento. Los spin-offs tienden a superar a sus antiguos padres. La diversificación tiene sentido para los inversores, pero por lo general ellos son capaces de hacerlo por sí mismos. La inversión de Basf en el negocio del petróleo es una reliquia cuyo tiempo se agota.

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