Mazda renovará todos sus modelos en dos años

La enseña japonesa descarta la conducción autónoma total

Abre la puerta al vehículos eléctrico aunque apuesta por la combustión

Imagen del modelo Mazda CX-5
Imagen del modelo Mazda CX-5

Todos los vehículos que tiene la automovilística japonesa Mazda sufrirán un rediseño en los seis últimos meses de 2018, enre junio y octubre sobre todo, comenzando por el nuevo Mazda 6 que se presentará en el próximo Salón de los Ángeles a nivel mundial y en el Salón de Ginebra como escaparate europeo.

A partir de ahí, seguirán el Mazda 2 o el CX3, entre otros hasta que, en el primer trimestre de 2019, se presente en el mercado el nuevo Mazda 3, el bastión inicial de la nueva generación de Mazda.

En el siguiente año y medio, lanzarán al mercado un nueva carter a deproducto que se caracteriza por seguir apostando por la combustión interna (los motores de gasolina y de diésel) aunque abren ya la cartera a los vehículos híbridos y los eléctricos, que llegarán a la enseña en 2019 y 2020, respectivamente. Para el desarrollo de estas tecnologías más limpias, la japonesa ha llegado a una alianza con Toyota para los vehículos eléctricos y otra con la misma Toyota y Denso para el desarrollo de componentes para estos vehículos.

El nuevo Mazda 3 estará equipado con el motor Skyactiv-X, que, según explican desde la compañía, “combina lo mejor de la gasolina y el diesel”, en el sentido de que reduce el consumo y las emisiones en un 30% con mejores prestaciones de potencia.

La compañía tiene el objetivo de alcanzar, con estos motores más los nuevos diesel y gasolina que lanzará a partir de 2019, el objetivo de emisiones de 95 gramos por kilómetro recorrido que ha fijado la Unión Europea para 2021. Ahora mismo, las emisiones medias de su flota son de 140 gramos por kilómetro recorrido aunque “el 35% de nuestros coches en circulación tienen motores que cumplen la normativa Euro6 frente a la media de la industria, que es del 11% de vehículos Euro6”, afirmaron en la compañía.

La empresa plantea la conducción autónoma pero solo como sistemas de mejora de la seguridad de los ocupantes. “No veremos un Mazda sin volante”, explican desde la automovilística. El objetivo es desarrollar sistemas que tomen el control del coche en caso de emergencia o que solucionen la llamada de urgencia en caso de que el conductor sufra un problema de salud. Los vehículos de Mazda ya empezarán a montar de serie las tecnologías I-ActivSense en los modelos japoneses, que ayudan a reconocer y evaluar potenciales peligros.

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