Nadal y Galán endurecen su pulso por el cierre del carbón de Iberdrola

En una reunión con el ministerio el presidente de Iberdrola dice que no hay marcha atrás

Nadal, por su parte, dice que ni permitirá el cierre pues encarecería los precios

iberdrola
El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera; el ministro de Energía, Álvaro Nadal y los presidentes de Asturias, javier Fernández y de Iberdrola, Ignacio Galán, antes de la reunión mantenida en el ministerio.

El ministro de Energía, Álvaro Nadal, dejó ayer claro al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que no va a permitir el cierre de las dos últimas centrales de carbón que la eléctrica tiene en España, las de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), para el que pidió autorización a su ministerio el pasado día 10. Así se lo hizo saber en la reunión que ambos mantuvieron por la tarde a la que asistieron también presidentes de Asturias, Javier Fernández, y el de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

Nadal, que ha iniciado el tramite de un real decreto que endurecerá las condiciones para el cierre de centrales, argumentó que la generación con carbón es necesaria para el sistema, pese a reconocer que buena parte es mineral de importación, para evitar una subida de precios. Lada y Velilla suman una potencia de 875 MW, y apenas representa el 1,8% de la capacidad del grupo.

En la reunión, celebrada en la sede del Ministerio de Energía, que transcurrió “en un tono correcto”, el ministro no mostró ninguna preocupación por los efectos que, sobre el medio ambiente y los objetivos de descarbonización fijados por Bruselas tendría mantener el parque de carbón, según fuentes próximas al encuentro.

Lada y Velilla solo suponen el 1% de la producción eléctrica

A la inflexibilidad de Nadal, Iberdrola respondió con la suya. Así, en una nota remitida tras la reunión, esta se reafirmó en su posición de cerrar las dos centrales. Una decisión “coherente” con “su compromiso con el medio ambiente, el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático”, señaló. Desde 2001, la eléctrica ha cerrado 7.500 MW de carbón y fuel en todo el mundo, mientras ha puesto en marcha 34.000 MW renovables. El cierre de las plantas españolas “no afectará a la seguridad del suministro ni al precio por ser su producción inferior al 1% del total”, indicó.

Con el citado decreto, el Gobierno pretende que las eléctricas que quieran cerrar instalaciones, las subasten conforme a unas reglas y precios de partida impuestas por el ministerio. Si las dos primeras subastas quedaran desiertas se podría adjudicar a un tercero, en este caso, con una compensación (pagos por capacidad). Iberdrola critica la obligación que se impone de vender a un tercero “para que después se le mejore a este la retribución”. Y considera que lo lógico, en este caso, sería permitir a las compañías que intenten venderlas fijando ellas el precio.

Nadal puso encima de la mesa el dato que viene repitiendo en los últimos días, que el cierre de las centrales de carbón supondrá una subida de la electricidad del 15%. Aunque el director de Negocios de Iberdrola, Francisco Martínez Córcoles, preguntó al ministro de dónde procedía ese cálculo, Nadal no supo explicarlo, según las mismas fuentes.

Tras la reunión, los presidentes de Asturias y Castilla y León cargaron contra Iberdrola , lamentaron el cierre de las dos centrales ubicadas en sus territorios y pidieron a la eléctrica que las venda antes de cerrarlas.

Nadal dijo que para el presidente de Iberdrola “no hay marcha atrás en el cierre, pues responde a una “política de empresa” con la que pretende eliminar las emisiones de CO2."No ha habido ninguna alternativa realista de venta de las centrales a otro operador", subrayó el ministro. Este  defendió que estas centrales sigan abiertas, ya que si no fuera así la factura de la luz de las familias españolas se elevaría en 2,5 euros anuales. "Cerrarlas supone pagar 2,5 euros más de recibo de la electricidad", añadió.

Nadal, Fernández y Herrera defendieron que el compromiso medioambiental debe ir de la mano del “mejor precio para los consumidores” y acusaron a Iberdrola de “ser inflexible” y de dar “pocas explicaciones”.

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