Joaquín Duato: “Nos cuesta más de 3.500 millones desarrollar un fármaco”

El presidente mundial de la farmacéutica de Johnson & Johnson pide más protección para la inversión privada

El español cree que el retorno que recibe el sector en Europa es inadecuado

Johnson & Johnson
Gettyimages

Más que como presidente global de Janssen, división farmacéutica de Johnson & Johnson, el español Joaquín Duato habló en nombre de la todopoderosa patronal americana del medicamento (PhRMA, por sus siglas en inglés), entidad que preside desde principios de este año. Su misión era defender los intereses de la industria farmacéutica en un tema conflictivo: el alto coste de los tratamientos en pacientes con enfermedades terminales o para las que aún no hay cura.

Barcelona fue el escenario elegido. La escuela de negocios IESE celebraba su 24° encuentro del sector sanitario, con el apoyo de la consultora KPMG, La Vanguardia y la consultora Russell Reynolds.

“Tenemos que proteger la inversión privada. Alguien investiga, pone el capital y asume el riesgo. Esa es la industria farmacéutica, y ha de tener un retorno adecuado porque somos los que más invertimos”, defendía Duato ante un auditorio un tanto desconcertado por su insistente justificación del elevado importe de terapias contra el cáncer, la hepatitis C o la búsqueda del remedio contra el alzhéimer.

El título de su conferencia era ya una declaración de intenciones: Innovación sostenible, ¿un oxímoron? En ella cuestionaba una y otra vez cuál debe ser el coste justo de los fármacos, sobre todo de aquellos que liberan al paciente de su dolencia de por vida.

Curación y precio

“Nos cuesta entre 3.500 y y 7.000 millones de dólares desarrollar una medicina. Entre 2000 y 2010, el valor fue de 2.600 millones de dólares de media, cuando en 1970 era de 179 millones”, argumentaba con gráficos. Y añadía: “La tensión entre cura y precio del medicamento ha sido constante porque la gente y los Gobiernos lo ven como un derecho universal”, criticaba.

Si bien Duato, con doble nacionalidad, repetía como un mantra en su ponencia la necesidad de que la industria recibiera en Europa una “recompensa adecuada, como sucede en Estados Unidos o Japón”, por su impulso innovador, no concretó a la prensa –rehusó hacer declaraciones– cuál era la deseada.

“Hay que redistribuir globalmente el coste de la innovación, hoy centrada en EE UU. Debemos crear una atmósfera favorable para que las empresas y el capital riesgo sigan invirtiendo. Si no, el flujo de capital se irá a mercados donde hay un mejor sistema de recompensa”, subrayaba, tras agregar que la fragmentación europea a la hora de investigar –“no hay masa crítica”, dice– tampoco ayuda.

Para el ejecutivo de la cuarta farmacéutica mundial, es posible mantener un balance entre gasto e I+D, pero advierte de que los tratamientos no serán baratos. Sin embargo, confía en que el aumento de la competencia disminuya su valor. “¿Por qué el precio de los fármacos sube y el gasto se mantiene plano en España? Por los genéricos y biosimilares. Estamos absolutamente a favor de este mecanismo de mercado para abaratar los tratamientos. Tenemos medicamentos a mil dólares y cuando sale el genérico se vende a dos. El aumento de la competencia sana hace que el precio baje”, auguraba.

Pero reconoció que en el importe intervienen muchos factores, desde el coste de la terapia hoy y lo que supone para el paciente, es decir, cómo se mejora el tratamiento; lo económico o el país de comercialización; sus ventajas frente a otros medicamentos; su rentabilidad, y hasta se incluye una valoración subjetiva.

“El tema de precios es un debate interno constante en una compañía como la nuestra que quiere un impacto social y que pone el interés del paciente por delante. No tenemos una visión perfecta del retorno”, admitía.

El sistema sanitario y su posible reforma

Hospitales

Los agentes del sector coinciden en que la sanidad pública necesita una reforma y lamentan su exclusión de la agenda política. Para el doctor Manel del Castillo, director gerente del hospital pediátrico Sant Joan de Déu, el problema está en la “mesogestión”, es decir, en la eficiencia organizativa, que hoy se confía a “una red burocrática administrativa”. “Los hospitales deben tener personalidad jurídica, autonomía, y han de establecer un modelo de asignación de recursos por resultados, no por actividad ni vía presupuestos. Lo importante para un paciente no es que se le visite mucho, sino que su patología esté controlada”, precisa. Del Castillo cree que la innovación va a poner en crisis el sistema, porque ya hay estudios que apuntan a que la tecnología representa entre el 35% y el 65% del gasto.

Seguros

Josep Santacreu, consejero delegado del DKV Seguros, reclama autorregulación. Primero, revisar los modelos de salud individuales y que se pase del contrato anual renovable a otro con carácter vitalicio. Segundo, avanzar hacia la personalización de las primas y que se incrementen en función de la edad o de su uso. Y, tercero, promover una mayor integración asistencial y más coordinación entre los distintos agentes del sistema.

Laboratorios

La industria resalta la falta de planificación. Stephanos Tsamousis, director general de Roche Farma Spain, señala la importancia de hacer un plan de negocios a largo plazo, de tomar decisiones conjuntas y de abrir un debate sobre qué significa la sanidad sostenible, sus objetivos y qué se debe modificar. “Hay que generar una alianza entre los distintos actores para definir la sanidad futura. Si no lo hacemos, seguiremos fracasando”, asegura.

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