Estoy a punto de jubilarme, ¿qué me conviene hacer?

Hemos comentado con anterioridad en este blog los pasos fundamentales y las preguntas básicas que nos debemos plantear para planificar nuestra jubilación, teniendo en cuenta que las pensiones se van a reducir en cuantía respecto a las actuales y que, probablemente, viviremos más años.

En este sentido, las personas a las que les quedan pocos años para alcanzar la edad legal de jubilación, suelen tener dudas sobre si habrán ahorrado lo suficiente, sobre si deben seguir aportando a su plan de pensiones o sobre cómo deberían plantearse el rescate de los mismos.

Comenzar por saber si hemos acumulado una cantidad suficiente para cubrir nuestros objetivos es el primer paso. Aunque la jubilación esté próxima, todavía tenemos margen de maniobra. Así, por ejemplo, imaginemos a Juan, que ya se puede jubilar dado que tiene la edad requerida y ha cotizado los años necesarios para cobrar la pensión íntegra.

Juan ha conseguido ahorrar durante su etapa activa 275.000 euros para la jubilación. Desea tener una renta de 1.100 euros adicionales a la pensión de la Seguridad Social, para mantener su nivel de vida. Teniendo en cuenta que la esperanza media de vida en su generación es de 90 años, este objetivo tiene un coste de más de 444.000 euros (hemos tenido en cuenta en este cálculo el efecto de la inflación).

Para cubrir la diferencia de 169.456 euros entre lo que tiene y lo que quiere para su jubilación, Santiago tendría que acudir a los mercados financieros en busca de rentabilidad. Si además no quiere quedarse sin dinero a los 90 años, sino que le gustaría llegar a esa edad con 100.000 euros por si vive por encima de la edad media o si quiere ayudar a sus hijos o dejarles algo en herencia, esto implicaría aspirar a una rentabilidad media anual para su cartera del 5,47%.

Si no desea asumir el riesgo (entendido como la volatilidad o fluctuaciones del mercado) que implicaría una cartera con esta rentabilidad objetivo, Juan puede plantearse otras opciones, como continuar trabajando algún año más (con lo que incrementaría tanto la pensión como su ahorro y disminuiría la cantidad necesaria para vivir de las rentas) o vivir con menos dinero.

De hecho, si se plantea jubilarse más tarde y decide compaginar durante los tres próximos años las rentas del trabajo con parte de su pensión (jubilación activa) y consigue ahorrar 10.000 euros anuales hasta los 68, la rentabilidad objetivo -en el mismo escenario, dejando 100.000 euros a los 90 años- se reduce hasta el 3,78%, y con ella también se rebaja el perfil de riesgo de la cartera de inversión.

Guía Abante "El reto más allá de los 60 años"¿Hasta cuándo podemos aportar a los planes de pensiones?¿Qué sucedería si nos quedásemos sin trabajo en los últimos años de nuestra carrera profesional?Descargar Guía

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