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Endesa condena al cierre a sus centrales de carbón nacional

Invertirá 300 millones de euros en As Pontes y Almería y nada en Compostilla y Teruel

La eléctrica prevé repartir casi 6.000 millones en dividendo hasta 2020

Endesa presentó ayer la revisión de su plan estratégico (2017-2020) en el que figuran unas inversiones de 5.000 millones de euros, 300 millones más de los previstos el año pasado, de los cuales, más de la mitad para crecimiento. La eléctrica española controlada por Enel, desvela en la información remitida a la CNMV que, de esa cantidad, 300 millones se destinarán “a adaptar el carbón a las mejores prácticas medioambientales”. Concretamente, en sus centrales de Litoral, en Carboneras (Almería) As Pontes (A Coruña), que funcionan con mineral de importación.

Deja, por tanto, fuera a sus dos grandes instalaciones de carbón nacional de Compostilla y Andorra (Teruel), que suman casi 3.000 MW sobre una cartera total de 8.300 MW de generación con carbón. La compañía que preside Borja Prado dedicará la mayor parte de esos 300 millones en aplicar la Directiva sobre Emisiones Industriales (DEI), que obliga a realizar proyectos de desnitrificación (para eliminar las emisiones de dióxido y monóxido de nitrógeno) en las instalaciones que quieran seguir funcionando más allá de 2020. De lo contrario, la UE les irá reduciendo las horas de funcionamiento hasta que no resulten rentables y cierren.

Endesa ha solicitado permiso, y lo ha recibido, para abordar estas inversiones (y otras de almacenamiento en baterías y digitalización) en Litoral y As Pontes. El consejero delegado de Enel, Francesco Starace, ya señaló el martes en Londres que algunas funcionarán más tiempo y otras serán desmontadas, algo necesario para lograr la total descarbonización de su parque en españa en 2050.

No obstante, en una conferencia de analistas, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, señaló que, aunque Endesa barajaba cerrar Compostilla y Teruel por no ser viables económicamente, Endesa aguardará a conocer la norma que prepara el Gobierno para ampliar las causas por las que puede impedir el cierre de una instalación de generación, asñí como a la ley de transición energética y la planificación para tomar una decisión.

Esta posición proclive al cierre de plantas y la del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha desatado la furia del ministro de Energía, Álvaro Nadal, que prepara una norma para reforzar la potestad del Gobierno sobre los cierres.

Las inversiones previstas por Endesa en sus nucleares ascenderán a 400 millones, si bien, se llevan la palma las redes de distribución con inversiones de 2.000 millones, 400 millones más que en el plan anterior. De estas. 1.200 millones serán para la digitalización total, 800 millones a la actuaslización de las redes, 500 millones a lsu automatización y 300 millones en la extensión de los contadores inteligentes, casi completas en 2018.

Endesa también dedicará 900 millones al desarrollo de los 879 MW de renovables adjudicados a Endesa en las subasta celebradas este año, lo que permitirá que su capacidad eólica y solar alcance los 2.158 MW en cuatro años.

En su línea habitual, Enel mantendrá una política expansiva de dividendo para Endesa, con el reparto del 100% de su beneficio (un 70% se lo lleva Enel). Así, prevé repartir 5.900 millones entre 2017 y 2020, teniendo en cuenta sus previsiones de beneficio, pese a que se avecinan tiempos complicados por las adversas condiciones del mercado y climáticas. Más duras tratándose de una compañía que carece activos internacionales que le permitirían compensar los malos resultados de un mercado maduro como el ibérico.

1,3 euros por acción

La retribución al accionista este año se situará en un mínimo de 1,32 euros por título, ligeramente por debajo de los 1,33 euros del año pasado. Para 2018, pagará 1,33 euros brutos por acción, por encima del previsto este año, pero un 6% inferior al que estableció en su último plan estratégico.

La eléctrica pretende lograr un nivel de generación de caja significativo que le permita mantener sus niveles de endeudamiento y el máximo dividendo a los accionistas. Según el plan, la capacidad de repartir dividendos depende de numerosos factores, como el beneficio o la disponibilidad de reservas distribuibles. En este sentido, “no puede asegurarse los dividendos que, en su caso, vayan a pagarse en los ejercicios futuros ni cuál será el importe de los mismos”, señala.

Endesa estima un crecimiento medio anual de su beneficio de aproximadamente el 6%: de los 1.400 millones de euros para este año a 1.600 millones en 2020. Ello supone un descenso respecto a las previsiones del plan anterior. Para 2018, la compañía prevé un beneficio de unos 1.400 millones y en 2019, unos 1.500 millones de euros.

También el Ebitda, que espera que crezca un 4% anual, sufre una bajada respecto a lo planificado hace un año: de 3.400 millones para este año hasta 3.700 millones en 2020. No obstante, el grupo retrasa un año sus objetivos por la situación del mercado.

En una conferencia con analistas, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, señaló respecto a esta revisión a la baja, que se debe a un menor margen del previsto en el negocio del gas, aunque ha mostrado su confianza en que se equilibrará en años posteriores.

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