Por qué una empresa sin marca triunfa en el mundo

El presidente de Muji, Satoru Matsuzaki, presenta en Madrid las claves del éxito de la firma japonesa

Fundada en 1980 por el empresario y poeta Seiji Tsutsumi, nació para frenar el consumismo y apostar por objetos útiles y bellos

Diseño
Satoru Matsuzaki, presidente de Muji.

En diciembre de 1980, el empresario y poeta japonés Seiji Tsutsumi, fallecido en 2013, quiso dar respuesta al consumismo marquista del momento, y sembró la semilla de lo que hoy es una de las firmas más reconocidas de la distribución: Muji, la abreviatura de Mujirushi Ryohin, que en el idioma nipón significa productos de calidad sin marca, que van desde artículos del hogar, ropa, alimentos, muebles o cosmética. La filosofía de la compañía, con sede en Tokio, se basa en tres principios básicos, que se han mantenido intactos a lo largo de este tiempo, como es la selección de materiales, racionalización de los procesos y simplificación de los envoltorios.

Sobre todo esto habló la semana pasada el presidente de la compañía Satoru Matsuzaki, durante una conferencia celebrada en la sede de IE Business School en Madrid, a iniciativa de IE School of Architecture and Design, en la que desgranó los planes de futuro de la multinacional japonesa, que da empleo a 16.000 empleados, factura 3.000 millones de euros y cuenta con 836 tiendas repartidas en 27 países, la mitad de ellas fuera de Japón. En Europa tiene un total de 54 locales, de los cuales seis se encuentran en España, tres en Madrid y otros tantos en Barcelona. Uno de los puntos calientes de la firma es China, donde abren, según detalló Matsuzaki, una media de 30 tiendas al año.

En cuanto a las claves del éxito de la firma, el presidente señaló que se basa en la intersección de dos conceptos, el de la no marca y el valor de la calidad de los artículos. “Nació como la antítesis del consumo, el fundador de Muji era consciente de que la industria del retail estaba en el límite entre la lógica obtención de beneficios y la necesidad del cliente de comprar y consumir”, señaló el directivo, que antes de incorporarse a la multinacional japonesa en 2005, había sido trabajado en Seiyu, compañía que en la actualidad pertenece al grupo Wal-Mart. Una de las primeras decisiones que tomó el fundador de Muji fue asociarse con el diseño, deseaba darle importancia a la belleza de la simplicidad. Para ello contó con el diseñador Ikko Tanaka, que llevó a cada producto el concepto de lo bello, de manera que los clientes eligieran sus compras en función de sus necesidades, y no inducidos por una marca o por un diseñador. “El consumidor elige nuestros productos de manera libre, no se especifican los nombres de los diseñadores que los desarrollan para garantizar esa libertad”.

La simplicidad del empaquetado es otra de las herramientas con las que la firma atrae a sus clientes, a pesar de que la legislación japonesa les exigió poner en las etiquetas el nombre de Muji. Porque, “no se trata de vender productos a precios asequibles sino de vender productos con alma, que nos hagan la vida más fácil y bella”. Por ello, desde el principio decidieron eliminar de sus artículos “cualquier complejidad innecesaria”.

Una de sus misiones es investigar y desarrollar productos para el día a día. “Hacemos ajustes para que sirvan para la vida contemporánea de los clientes, y los llevamos al mercado a precios razonables”. Por tanto, todos los empleados, desde el presidente al último vendedor, han de estar comprometido con la misión de la organización. “Elegimos materiales naturales que no tengan impacto medioambiental, creamos empleo y tenemos proveedores de proximidad para crear un sistema de producción sostenible”, explicó Matsuzaki, que detalló que algunos de los productos se fabrican en Camboya, bajo un programa de Naciones Unidas. El espíritu de Muji se definió en 2009:_debe ser como el agua, “indispensable para la vida cotidiana y para todo el mundo”. Solo cambian las tallas, que en Japón son más pequeñas.

Estrategia 2020

El objetivo para 2020, cuando se celebren los Juegos Olímpicos en Tokio, es tener 1.200 tiendas abiertas entodo el mundo (la mayoría en China).

 La facturación prevista para esta fecha es de 3.800 millones de euros y unos beneficios de 455 millones de euros.

 Diversificación. Muji ha entrado en el diseño de casas, introduciendo mobiliario para diferentes usos, “pero no tenemos éxito en todo lo que hacemos”, asegura Satoru Matsuzaki.

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