La Escuela de Chicago recibe 125 millones de dólares por equivocarse

Es el centro que más ha preconizado que el libre mercado es eficiente

Ahora recibirá una donación de Ken Griffin, jefe de un 'hedge fund' que gana dinero cuando no es así

Kenneth Griffin, fundador y CEO del 'hedge fund' Citadel.
Kenneth Griffin, fundador y CEO del 'hedge fund' Citadel.

Qué ironía. La Universidad de Chicago recibirá una donación de 125 millones de dólares del jefe del hedge fund Citadel, Ken Griffin, que pondrá nombre a la facultad de Económicas. La Escuela de Chicago considera que el libre mercado es eficiente. Citadel gana dinero precisamente cuando los mercados no lo son.

Para ser justos, Chicago es algo más que el laissez-faire de Milton Friedman y la teoría de los mercados eficientes de Eugene Fama; sin ir más lejos, el Nobel de Economía de este año, Richard Thaler, adscrito a la escuela de negocios de Chicago. Su trabajo sobre los prejuicios humanos podría ayudar a explicar la disposición de muchos inversores a pagar enormes comisiones a hedge funds como Citadel, incluso cuando, como últimamente, el rendimiento de la industria es anémico, al menos en comparación con invertir directamente en la Bolsa de EE UU.

Sin embargo, es inevitable ver la ironía. La mayoría de los hedge funds existen para generar el llamado alfa, un rendimiento superior al promedio del mercado de referencia. Ese es su discurso, y así es como justifican tarifas arquetípicamente del 2% de los activos y el 20% de las ganancias. La famosa teoría de Fama, que apuntala muchos modelos económicos y financieros, sostiene que eso es imposible.

Pero Griffin ha ganado su dinero –unos 8.500 millones de dólares, según el ranking de los más ricos de Forbes – en el mundo real, y hay que felicitarlo por donar parte. Es la segunda donación más grande que recibe la Universidad de Chicago, tras los 300 millones de David Booth para la escuela de negocios. Sería más lógico que Booth, cuya firma de inversión se basa en la eficiencia del mercado, diera nombre al departamento de economía, y Griffin se lo diera a la escuela de negocios. En la práctica, sin embargo, las posiciones están muy mezcladas, como demuestra el Nobel Thaler.

El dinero manda, pero en este caso probablemente no habría sido necesario para abrir las mentes. Griffin ha elogiado a una institución “comprometida con la libertad de expresión, el debate intenso y la búsqueda intelectual”, con una cultura de “cuestionamiento riguroso y discurso abierto”. Amén a eso, y a aquellos dispuestos a pagarlo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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