Las subastas de espectro dan un respiro a la caja de Telefónica

La teleco evita grandes subastas en 2016 y 2017

Pese al retraso, quiere que la licitación en Reino Unido se celebre cuanto antes

Telefónica Ampliar foto

Las subastas de espectro para telefonía móvil parecen haber dado un respiro a Telefónica en plena estrategia para maximizar la caja como vía para reducir deuda a través de la vía orgánica. En este escenario, las partidas destinadas por Telefónica en 2016 y la primera parte de 2017 a la compra y renovación de estos activos están en mínimos de los últimos años.

En 2016, el coste total por frecuencias de la empresa ascendió a 345 millones de euros, por las licencias en Alemania y Ecuador. En el primer semestre de 2017, los pagos por espectro de la compañía en todo el mundo apenas superaron los cuatro millones de euros, destinados en su mayoría a México, si bien, esta cifra aumentará probablemente en este segundo semestre.

Frente a esta evolución, Telefónica había afrontado pagos por espectro en 2014 y 2015 por 1.294 y 1.585 millones de euros, respectivamente, sobre todo por las subastas de frecuencias que tuvieron lugar en Alemania y Brasil. El mayor esfuerzo inversor de los últimos años en frecuencias tuvo lugar en 2010, cuando superó los 2.616 millones, por las licitaciones llevadas a cabo en Alemania y México.

Algunas de las estimaciones de posible inversión de 2017 se van a desplazar a 2018. En su folleto continuado, remitido a la CNMV, la empresa indica que la decisión europea de poner a disposición de los operadores la banda de 700 MHz para 4G y 5G “podría implicar que Telefónica tenga que afrontar nuevas salidas de caja entre 2018 y 2020 en Reino Unido, España y Alemania”. En el anterior folleto, la firma contemplaba esta opción ya en 2017.

Y es que la licitación de frecuencias para 4G y 5G en Reino Unido, la mayor que iba a afrontar la operadora este año con una inversión que podía haber ascendido a 550 millones de euros, no comenzará con toda probabilidad hasta el próximo ejercicio.

En el citado folleto, Telefónica explica que la subasta británica está parada por las revisiones judiciales pedidas por BT y Hutchison, a causa de las limitaciones sobre el espectro establecidas por el regulador Ofcom. Telefónica, que recuerda que se ha opuesto a las solicitudes de sus competidores, espera que la audiencia del proceso judicial concluya “a no más tardar el 7 de diciembre”. Si gana Ofcom en este litigio, la licitación de espectro empezaría en pocas semanas, pero si se impone BT, la subasta probablemente se retrasaría varios meses.

El espectro es un aspecto clave para el negocio de todas las operadoras, que saben que tienen que afrontar fuertes inversiones en estos activos. No obstante, son inversiones que las telecos no pueden programar y a las que deben hacer frente cuando los distintos países deciden poner en marcha las licitaciones.

En Telefónica se ha defendido en los últimos años que las subastas de espectro se realicen sobre frecuencias que vayan a estar disponibles en poco tiempo. Y es que se han dado situaciones en distintos países, incluida España, en los que se han subastado frecuencias que no estaban disponibles, provocando millonarias salidas de caja a las telecos.

En el caso de la citada subasta de Reino Unido, ahora retrasada, Telefónica quiere que se celebre cuanto antes. De hecho, aseguró que tenía intención de participar activamente. La compañía, que ha criticado las denuncias de BT y Hutchison, considera que estas frecuencias tienen gran relevancia para la filial O2 bajo sus planes de colocar parte del capital en Bolsa.

En el ámbito latinoamericano, Telefónica está a la espera de la subasta de espectro de 2.500 MHz en México, que espera que tenga lugar durante el cuarto trimestre de 2017 y el segundo trimestre de 2018.

Lo cierto es que esta coyuntura ha coincidido con los esfuerzos de la operadora española en reducir la deuda por la vía orgánica, en los que se incluyó una reducción del dividendo del 47%, aprobada en otoño de 2016. La deuda financiera neta se situó en 48.487 millones de euros en junio pasado, 3.706 millones menos que en el mismo mes de 2016. Según Deutsche Bank, la teleco podría cerrar el año con una deuda cercana a 46.086 millones.

Pendientes de la venta de Telxius

El mercado está muy pendiente de Telefónica, que está dando los últimos pasos para cerrar la venta del 40% del capital de Telxius, su filial de infraestructuras, que agrupa torres de telefonía móvil y cables submarinos, a KKR. La intención de la operadora es acudir a la presentación de los resultados del tercer trimestre, prevista para el próximo jueves, con la transacción encarrilada. En este sentido, Telefónica había indicado que su intención pasaba por cerrar la operación a final del tercer trimestre o principios del cuarto trimestre. En la presentación de los resultados del primer semestre, en el mes de julio, Ángel Vilá, consejero delegado de la operadora, indicó que el proceso de venta estaba progresando bien.

En febrero pasado, Telefónica suscribió un acuerdo para la venta a KKR de hasta un 40% del capital de Telxius por un importe total de 1.275 millones de euros, 12,75 euros por acción. El acuerdo incluía un contrato de compraventa para la transmisión a KKR de un 24,8% del capital de Telxius por 790,5 millones de euros, además de sendas opciones sobre 38 millones de títulos, representativos del 15,2% de las acciones, por un precio de al menos 484,5 millones de acciones. El cierre de la operación estaba sujeto a la obtención de las aprobaciones regulatorias pertinentes. La ventana de ejercicio de las opciones se produciría durante el cuarto trimestre de 2017, siempre y cuando se hubiesen obtenidos los permisos regulatorios en dicha fecha.

Telefónica mantendrá el control de Telxius. La venta de esta participación de Telxius se incluye en sus planes de para reducir deuda. Al cierre del segundo trimestre, el endeudamiento se situaba en 48.487 millones de euros.

Normas