Editorial

Los beneficios de la guerra de opas sobre Abertis

La contraoferta de ACS supera en más de 2.200 millones a la planteada por Atlantia

La opa sobre Abertis que presentó ayer finalmente ACS a través de su filial Hochtief ha agitado el tablero de juego de una operación corporativa que tiene todavía recorrido por delante y en la que nada está de momento cerrado. La contraoferta de ACS –18.500 millones de euros– supera en más de 2.200 millones a la planteada por Atlantia y supone una prima del 33% sobre el precio medio ponderado de la acción de Abertis en los tres meses previos a la oferta lanzada por la italiana. El mercado descontaba ayer la posibilidad de la contraopa, dado que Abertis cotizaba a 17,7 euros antes de que la oferta fuese comunicada. Con un precio de 18,76 por acción, Hochtief ofrece tres alternativas al accionista: cobrar en efectivo, en acciones o con una combinación de ambas. La compañía ampliará capital en 3.600 millones para pagar un 20% en acciones.

A la espera de que la CNMV analice la oferta de ACS/Hochtief, para lo cual dispone de 20 días con posibilidad de ampliación, todo apunta a que Atlantia plantará batalla y dará otro paso adelante, lo que podría propiciar incluso otra contraoferta, a la vista de la contundencia que desprende la comunicada ayer. Ese escenario de guerra y competencia constituye una buena noticia para Abertis, los accionistas y el mercado en general por varios motivos. En primer lugar, porque la irrupción de ACS supone una valoración más alta de Abertis y por tanto más ajustada al valor real de la compañía española. Además, los accionistas contarán con la posibilidad de elegir entre más de una opción y de recibir, por tanto, una mejor contraprestación, lo que beneficiará especialmente a los minoritarios.

Pese a que toda operación corporativa debe respetar las reglas del juego de libre mercado, no hay que echar la vista muy atrás para constatar que ello no se ha producido siempre en el caso de Italia, especialmente cuando se ha tratado de empresas de interés estratégico, algo que puede aplicarse a Abertis con su participada Hispasat. En cualquier caso, el músculo exhibido por ACS al obtener la financiación para la operación es un signo de confianza del mercado no solo en la compañía, sino también en la economía española.

 

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