Javier de Benito: “El aumento de pecho es la reina de la cirugía estética”

El empresario catalán señala que la imagen que España está dando como país, por el caso de Cataluña, es penosa

Denuncia el intrusismo que vive la medicina estética y afirma que el paciente quiere belleza pero también salud

Cirugía estética

Su padre, que se dedicaba al negocio textil, le aconsejó que se dedicara al mundo de la tela. Javier de Benito (Sabadell, Barcelona, 69 años) le dijo que se dedicaría a algo mejor: a la piel y al músculo. Con 11 años, conoció a un médico y descubrió que disfrutaba viendo cómo trabajaba. Ahí ya tuvo claro a qué se dedicaría a la cirugía. Hoy dirige el Instituto Javier de Benito, uno de los centros de estética de vanguardia y de mayor prestigio en España.

¿Le preocupa como empresario catalán la situación que se vive en Cataluña?

Estoy preocupado. Esto es como si tienes una empresa, en la que hay algo que se está revolucionando, pues no te queda más remedio que negociar. El no como respuesta no puede ser, porque hay que escuchar a la gente que pide cosas, no hay que cerrarse a escuchar. Los políticos están para negociar.

Como experto en imagen, ¿qué opina de la que ofrece España como país ahora mismo?

Penosa. Los políticos no están para pelearse, sino para buscar soluciones a los problemas. Es muy triste la imagen que se da fuera.

¿Repercute el conflicto catalán en su negocio de estética?

Nosotros no nos planteamos irnos o quedarnos. Yo espero que se negocien las cosas. La Constitución se hizo bien, y lo que era bueno para unas cosas, a lo mejor ahora no lo es. Yo soy catalán, así me siento, pero también me siento español. El problema es el nivel tan bajo que tenemos de políticos. Nos falta madurez democrática, 40 años no es tanto tiempo. Creo que cuando alguien se queja alguna razón tendrá. Hacer un referéndum serviría para conocer la opinión de la gente. Con el no por respuesta, hay mucha gente exacerbando el independentismo.

¿Nota el boicot a Cataluña?

Lo notamos. Un 12%de nuestros pacientes proceden de Madrid, y el 50%de fuera de Cataluña. Nosotros operamos en Madrid, pero ahora cuando le dices a la gente que tu centro está en Barcelona, notas cierta repulsa a ir a Cataluña.

¿Es usted un cirujano plástico ambulante?

Desde el inicio, y con los años, me fui involucrando en la sociedad internacional, visitaba centros en Estados Unidos o Brasil, hice amigos que me invitaban a visitarles, me fui haciendo un nombre en el mercado internacional. Eso repercute en la captación de pacientes. Empecé a operar fuera, primero en Amsterdam, en 1992, donde estuve más de 13 años trabajando cada mes y medio. Era interesante, divertido, tenía su aliciente. Con técnicas mucho más novedosas recorrí más mundo, y apareció Rusia y después Riad, lo que sucede es que para todo lo relacionado con la cara, los clientes prefieren venir a Barcelona. Una semana al mes opero en Moscú. En Madrid, empecé con Maribel Yébenes, ahora estoy en Tacha...

¿Qué perfil de cliente consume medicina estética?

Menos del 15% son hombres. Este porcentaje se debe, en parte, a que en los varones no hay maternidad ni tampoco tenemos depósito de grasa en las caderas, no tenemos colapso hormonal como las mujeres. Pero no hay un perfil, hay varios. El aumento de pecho sigue siendo la reina de la cirugía. Esto se debe a que el prototipo de belleza ha cambiado, la mujer es más andrógina, con menos curvas, más estilizada, pero busca la identificación femenina a través del pecho. En los dos últimos años también se ha incrementado la operación de gluteos. La liposucción ha dado un cambio, ya que hemos desarrollado con Clínicas Dorsia una técnica de alta definición, que no solo quita la grasa sino que perfila y esculpe. Se puede tener el cuerpo de Cristiano Ronaldo sin tener que ir al gimnasio. La clave de todo es que tenemos muy buenos profesionales y podemos abarcar todas las disciplinas.

¿Cómo consigue atraer a buenos médicos?

En nuestro caso, y no es por ensalzar el ego, no es difícil, porque tenemos una marca internacional potente, con una proyección exterior. Siempre tuve claro, desde el principio, que yo quería ser bueno pero no quería estar solo. Somos un instituto de medicina integral, con especialistas de todas las áreas que intervienen en la belleza.

¿Ha cambiado el concepto de estética en los últimos años?

Ahora, el paciente quiere que le dejes más guapo pero a la vez pide salud para disfrutar del cambio estético. Por ello, tenemos genetista, un osteopata... porque tratamos la belleza, pero también la salud y el bienestar. Somos un poco como las farmacias, que ahora venden de todo.

¿Cómo se consigue tener reputación en su sector?

La premisa es pensar que no se hace todo bien. Ante todo hay que ser honesto. El cirujano tiende a alimentar su vanidad siempre, pero hay que ser humilde, saber cuales son los límites de cada uno, y eso se adquiere con la experiencia. El experto es aquel que ha cometido todos los errores, que se ha equivocado, y conoce sus límites. Cuando te conoces bien, es cuando puedes rechazar casos que sabes que no lograras mejorar, y que solo están en la imaginación de las personas. Los cirujanos plásticos hacemos un trabajo de psicólogos. Como decía Pitanguy [cirujano brasileño fallecido el año pasado], el éxito de la cirugía no depende de lo que haga el médico sino de cómo lo utiliza el paciente.

¿Hay mucho intrusismo en su sector?

El problema aquí es que la cirugía estética es privada, y hay una gran demanda. Es muy difícil porque no está regulada, ni por la administración ni por el Colegio de Médicos. Ocurre que un oftalmólogo o un ginecólogo, si lo sabe hacer, puede hacer una operación de estética. En España se opera en pisos, sin autorización, y nadie dice nada.

 

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