Poupart-Lafarge: El maquinista de Alstom que plantará cara a China

El CEO que liderará la fusión con Siemens pertenece a una dinastía de ejecutivos

“Simplemente diga que me gusta el ferrocarril”, responde cuando le inquieren por su vida personal

Henri Poupart-Lafarge, CEO de Siemens Alstom.
Henri Poupart-Lafarge, CEO de Siemens Alstom.

Viajeros, al tren de Henri Poupart-Lafarge. El maquinista de Alstom, CEO de la nueva empresa que va a crear con Siemens, pertenece a una familia con gran experiencia en la industria, y es el consejero delegado de esta multinacional francesa especializada en transporte ferroviario, que desde ahora se llamará Siemens Alstom tras la fusión con la división de trenes del gigante alemán. El objetivo es competir con el chino CRRC, cuyo tamaño dobla el del nuevo grupo francoalemán.

Poupart-Lafarge (Nancy,Francia, 10 de abril de 1969) es extremadamente discreto sobre su vida privada: “Mejor no me haga un retrato. Simplemente diga que me gusta el ferrocarril”, ha dicho en alguna ocasión. “No quiero contaminar el debate”.

Lo poco que se sabe es sobre su padre y su hermano, directivos de importantes empresas francesas. El patriarca, Olivier, fue número dos de Bouygues Telecom hasta 2008, y ahora se dedica a invertir en startups.

De los cinco hijos de Olivier, cuatro se dedican a los negocios. El mayor, Arnaud, hizo carrera en Usinor, ahora ArcelorMittal, y desde 2014 es consejero delegado de Nexans, fabricante de cables, y otro de los grandes grupos industriales del país.

Henri es CEO de Alstom desde febrero del año pasado. Entró en la compañía en 1998 como director de relaciones con los inversores y responsable del control de la gestión; luego fue vicepresidente de finanzas de distribución y transmisión, director financiero, y presidente de redes y de transporte.

Su carrera parecía desde el principio destinada a algo grande dentro dentro del mundo de los negocios. Está titulado por la École Polytechnique (París), École des ponts ParisTech y por el Massachussets Institute of Technology (Cambridge,Estados Unidos), y comenzó su carrera en el Banco Mundial, en Washington DC. En 1994 ingresó en el Ministerio francés de Economía y Finanzas, con Gobierno de centroderecha (Édouard Balladur) y presidente socialista (François Mitterrand).

Poupart-Lafarge tiene 19.650 acciones de Alstom, valoradas en 700.000 euros al precio del viernes, 35,68 euros por acción: un 6% más que justo antes de anunciarse la fusión con Siemens, y un 16,5% por encima del precio anterior a que se rumoreara la operación. Es un 44% más que cuando asumió la dirección de la empresa, hace 20 meses.

Justo antes de su nombramiento como máximo ejecutivo, la compañía vendió su negocio de turbinas a General Electric, lo cual redujo su deuda y le dio más agilidad para negociar operaciones con otras empresas, como dijo entonces el propio Poupart-Lafarge.

Eso se ha cumplido ahora, con la firma el pasado martes de un memorándum de entendimiento según el cual se combinarán el negocio de movilidad de Siemens, incluido su negocio ferroviario, y Alstom. Siemens recibirá nuevas acciones emitidas por la compañía combinada que representarán el 50% del capital social.

“Es un momento clave en la historia de Alstom, confirmando su posición como plataforma para la consolidación del sector ferroviario. Los modos de transporte futuros serán limpios y competitivos. Al combinar los equipos experimentados, las geografías complementarias y la experiencia innovadora de Siemens Mobility con las nuestras, la nueva entidad creará valor para clientes, empleados y accionistas“, dijo Poupart-Lafarge al anunciar la operación.

Siemens estuvo negociando con la canadiense Bombardier, pero finalmente ha triunfado la idea de crear un campeón ferroviario europeo, como dijo el CEO de la compañía alemana,Joe Kaeser, en la presentación del trato.

El rival es el chino CRRC, el mayor fabricante de trenes del mundo, con unos ingresos de 28.600 millones de euros. Siemens Alstom contará con unos ingresos de 15.300 millones y un margen ebit del 8,0%.

El acuerdo tiene mucho sentido, según Reuters. Hasta ahora solo lo habían frenado las cuestiones políticas, dado que el Estado francés tenía un 20% de Alstom, y se temía que una fusión provocara una ola de despidos. Pero el presidente, EmmanuelMacron, ha mostrado su lado más europeísta con Alemania (con Italia le cuesta más). El Gobierno devolverá su participación para facilitar la operación.

Las empresas prevén ahorros de 470 millones en cuatro años, por lo que sus 62.300 empleados disminuirán de número. La sede de la compañía conjunta estará en París, donde también cotizará. Según Reuters, Alstom sale ganando con la operación, puesto que Siemens aporta más al negocio y en la práctica no tendrá el control, dado que el consejo se repartirá a medias entre ambos grupos.

Henri Poupart-Lafarge, un hombre discreto y orientado al negocio, ha llegado a la hora prevista a la primera parada de su viaje: consolidar el grupo y prepararlo para el cada vez más competitivo mercado mundial.

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