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Chaquetón de Zara

Zara lanza la guerra de los plumíferos 'ultra light' contra Uniqlo

Tiene su propia versión del chaquetón estrella de la japonesa

Las dos compañías quieren ser las primeras del mundo con distinta estrategia

Zara se ha subido al podio de la moda, entre otras cosas, es por su capacidad de captar la tendencia de moda del momento y desarrollarla en tiempo récord. La textil española es capaz de diseñar una falda y tenerla en la tienda en cinco días. Y visto el éxito del plumífero ultraligero Ultralight de Uniqlo, era obvio que terminaría luciendo en las perchas del gigante de Inditex.

Las prendas denominadas también Ultralight son una cazadora corta que venden a 39,95 euros y un abrigo más largo que cuesta 49,95 euros. Sus homólogas del gigante japonés cuestan 69,90 y 99,90 euros respectivamente. Dos concepciones distintas del mismo negocio en el que compiten por ser la primera del mundo.

En cada entrevista que se ha hecho al presidente de Uniqlo, Tadashi Yanai, éste asume haberse inspirado en Zara a la hora de internacionalizar su negocio. Y el objetivo público de la compañía Fast Retailing, a la que pertenece la enseña Uniqlo pero también Comptoir de Cotonniers o la low cost GU, es ser el primer grupo textil del mundo en 2020. Solo tiene dos por delante, H&M y el propio Inditex, el número uno, que ha presentado un incremento de las ventas del 11% en el primer semestre, hasta los 11.671 millones.

El plumífero de Uniqlo
El plumífero de Uniqlo

Pero, por mucho que se empeñen en denominar a Uniqlo el Zara japonés, su posicionamiento de mercado no tiene nada que ver y su tamaño dista mucho del de su competidora española. 

A falta de los datos de cierre de su año fiscal, concluido el pasado 31 de agosto, la japonesa ha incrementado su beneficio operativo en un 23,9% entre septiembre de 2016 y mayo de 2017, hasta los 180.618 millones de yenes (1.398 millones de euros). En el primer semestre de 2017, Inditex ha comunicado un ascenso del beneficio del 9%, unos 1.366 millones de euros en tres meses menos que su competidora.

Para el actual ejercicio, la empresa que dirige Yanai mantiene unas expectativas de beneficio operativo de unos 175.000 millones de yenes (1.355 millones de euros), lo que supondría un 37,5 % más que en el mismo periodo del año anterior. A su vez, prevé un aumento de la facturación del 3,6 % hasta los 1,85 billones de yenes (14.330 millones de euros).

Por otro lado, el empresario mantiene en firme su objetivo de superar los tres billones de yenes (25.687 millones de euros) en ventas en 2021. La compañía n o da previsiones de cierre de ejercicio pero la facturación de 2016 ya ascendió a 23.311 millones de euros, un 11,5% más que en el año anterior. Suponiendo que la enseña repitiera ese crecimiento, ya superaría la facturación deseada por su rival para 2020.

Para conseguir estos ingresos, Inditex ya acumula 7.405 tiendas según los datos de cierre de semestre, 113 locales netos más que la comienzo del ejercicio. Sin embargo, Uniqlo tiene 1.800 tiendas. Ayer inauguraba su primer local en España, en Barcelona. Prevé abrir otra más en la Ciudad Condal, además de en Madrid.

Si los números difieren, la estrategia para llegar a conquistar al cliente final es radicalmente diferente. LifeWear versus Fast Fashion, es decir, prendas destinadas a durar en el armario de los compradores frente a tendencia y moda de último minuto. Inditex renueva el 85% de sus colecciones cada mes mientras que el superventas de Uniqlo, la colección de chaquetones ultraligeros, ya llevan cinco años en sus escaparates. El número de prendas es considerablemente mayor en Zara mientras que Uniqlo se centra en básicos de alta calidad y durabilidad para el día a día o ropa técnica en una grandísima paleta de colores.

Sin embargo, si Zara se inspira en estas chaquetas, Uniqlo se mira en el modelo de negocio de Inditex para crecer. Acaban de abrir un nuevo centro de manufactura en Japón para acortar y automatizar los tiempos de producción y entrega. Además, han perfeccionado un software inteligente que pretende predecir las tendencias y ajustarse al máximo a lo que demandan los consumidores. Como Zara, pero con sus prendas.

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