referendum cataluña
El presidente de CEOE, Juan Rosell (izquierda), y el presidente de CEPYME, Antonio Garamendi.

Rosell abre el debate sobre cambiar la Constitución después del 1-O

Las principales organizaciones empresariales se manifestaron de forma orquestada y contundente este pasado miércoles en contra del referéndum del 1 de octubre. De los comunicados de las patronales nacionales CEOE y Cepyme y de los empresarios madrileños de CEIM destacaba su común apoyo a que se tomen todas las medidas que el Ejecutivo y la justicia estimen oportunas para frenar el referéndum independentista.

“En la Junta Directiva de CEOE del miércoles hubo un claro cierre de filas y una una unanimidad como nunca vista” a la hora de fijar una posición empresarial ante el desafío independentista catalán, aseguraban hoy fuentes patronales.

Otra cosa es si esta unanimidad será igual de monolítica el día después del referéndum. De hecho, hoy ha sido el máximo líder empresarial, Juan Rosell, presidente de CEOE, quien ha abierto la caja de los truenos al apoyar la necesidad de reformar la Constitución para resolver “el problema político” en Cataluña.

“De la misma manera que los estadounidenses hacen enmiendas a su Constitución, nosotros tenemos que hacer, a lo mejor, cambios y reformas a la nuestra;hablémoslo entre todos para que podamos vivir con tranquilidad en los próximos 40 años”, ha dicho hoy Rosell en una entrevista en la Cadena Ser.

El líder patronal también aclaró que con sus supuestas referencias a “la sumisión de Cataluña” durante la Junta Directiva de CEOE del miércoles, lo que quiso decir no es que los catalanes vivan una situación de sumisión respecto al Estado español sino que lo que viven es “una desafección muy importante”.

En respuesta a esta situación de desafecto hacia lo español, Rosell ha insistido en que el problema catalán “seguirá existiendo el día 2 de octubre” por lo que abogó por “hacer política con mayúsculas, y volver a lo que hicimos en 1977 y 1978, y reconstruir un pacto entre todos”.

Sin embargo, otras fuentes empresariales circunscribían esta fuerte unanimidad a las medidas a tomar para frenar el referéndum. “Lo primero es atenerse a la legalidad, y luego, la verdad es que todo es opinable”, han indicado estas fuentes.

De hecho, desde la patronal madrileña, CEIM ya dejaban entrever en sus pronunciamiento ciertas condiciones que, en su opinión, debería haber para que se de una solución política a partir del 2 de octubre. Y, lo cierto es que ninguna de estas exigencias de los empresarios madrileños apuntaban a una reforma constitucional.

Sí han reclamado protagonismo en la resolución que se adopte, al considerar que “las decisiones que afectan a un todo no pueden ser tomadas, en ningún caso, por una parte de ese todo”. Asimismo, se posicionaron advirtiendo que en cualquier negociación futura “se evite favorecer a unas Comunidades Autónomas respecto de otras”.

Además de estos pronunciamientos se espera que mañana, la asociación empresarial del Círculo de Empresarios haga un pronunciamiento más tajante aún que el de CEOE en contra del desafío independentista. Y, es previsible que, en sus propuestas para el día después del referéndum, la reforma constitucional no esté entre sus soluciones favoritas.

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