Reforma fiscal en EE UU

Trump reitera que quiere bajar los impuestos a las empresas al 15%

Pide apoyo al Congreso para llevar a cabo su promesa electoral

El tipo para las compañías ahora está en el 27%

El presidente Donald Trump en Springfield (Misuri)
El presidente Donald Trump en Springfield (Misuri) AP
Madrid / Missouri

El presidente de Estados Unidos no desiste en su reforma fiscal y pide ayuda al Congreso, que debe dar el visto bueno a la propuesta. Donald Trump prometió en su campaña electoral y reiteró tras ganar las elecciones el 9 de noviembre del año pasado que las empresas pagarían menos impuestos. Quiere rebajar el tributo equivalente en España al Impuesto sobre Sociedades al 15% desde el actual del 35% (aunque el tipo efectivo es del 27%).

"Debemos reducir los impuestos sobre los negocios estadounidenses, para que puedan mantener los puestos de trabajo, para que puedan crear empleos y competir por los trabajadores aquí", aseguró Trump en un discurso en Springfield (en el estado de Misuri), según recoge Reuters. 

Trump se presentó a la presidencia con el reto de una revolucionaria y masiva rebaja de impuestos. Los tramos impositivos quedarían reducidos desde los siete actuales a tres (12%, 25% y 33%) y se eliminarían el Impuesto de Sucesiones y el tributo sobre la renta para las personas con bajos ingresos. Se trata de una profunda reforma fiscal que propulsaría el consumo interno.

El objetivo teórico es desincentivar que las empresas del país se marchen, especialmente a otras regiones cercanas con mano de obra más barata, como México, o con mejor tributación.

Esta reducción se aplicaría tanto a las grandes corporaciones como a las pequeñas y medianas empresas. En teoría, su efecto inmediato será elevar los beneficios contables de las compañías y su flujo de caja libre (el efectivo disponible después de pagar a proveedores y realizar inversiones), si bien los expertos dudan que ese cambio se pueda ejecutar en toda su magnitud.

Trump también ha prometido que permitirá la repatriación del dinero en paraísos fiscales a cambio de un pago único del 10%; por ejemplo, los dividendos de filiales en el extranjero se podrán recuperar, ahora secuestrados en las sociedades radicadas en el extranjero para evitar que se dispare su factura fiscal. 


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